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De huevos obtenidos de descarte de pesca de litoral

Oceanogràfic de València libera 20 crías de pintarroja

Ip - 12 de febrero de 2018 Compartir en Facebook Compartir en Twitter    

El Oceanogràfic de València ha marcado un hito en la investigación y conservación de animales marinos, al liberar por primera vez en España, 20 crías del tiburón pintarroja, cuyos huevos fueron obtenidos hace unos seis meses del descarte de pesca en el litoral valenciano y, gracias al proyecto de investigación de la Fundación Oceanogràfic, han podido eclosionar y desarrollarse con éxito para poder regresar a las aguas naturales de su especie en el Mediterráneo. Para ello ha sido necesaria la colaboración del área de Conservación de la Fundación Oceanogràfic con la Associació LAMNA per a l´Estudi de Elasmobranquis de la Comunitat Valenciana, de la Dirección General de Pesca de la Generalitat Valenciana y la aportación de los pescadores del barco Cap Prim Segón de Xàbia y El Pausep de València, gracias a los cuales se ha dispuesto de huevos de dos especies de tiburones: pintarroja, Scyliorhinus canicula  y olayo, Galeus melastomus.

El responsable del proyecto, Pablo García, ha explicado que los animales han sido liberados en una zona similar a la empleada por las hembras  para sus puestas, con el fin de que los tiburones crezcan en su medio natural. “Hasta la fecha hemos realizado una experiencia piloto, que nos ha permitido pulir el proceso de manipulación y cuidado de los animales. Hemos empezado trabajando con especies habituales que no se encuentran en peligro de extinción para ver si lo que pretendíamos era posible. En vista de que el resultado ha sido positivo, el siguiente paso será trabajar con especies que se encuentren en peligro de extinción, como es el caso de algunas rayas del Mediterráneo”.

Los huevos fueron extraídos de las hembras muertas o desenredados de las redes de pesca y, luego, transportados a las instalaciones de Cuarentena del Oceanogràfic, donde se limpiaron y colocaron en los acuarios preparados para el proceso y en los que se ha mantenido un control exhaustivo de las condiciones del medio, revisando diariamente la eclosión y los animales en desarrollo, que dependiendo de la temperatura han tardado entre tres y seis meses.

"El fin último del proyecto es conseguir convertir un descarte de pesca en un recurso, en algo valioso que os permita llevar a cabo una profunda labor educativa e investigadora, mientras se logra la conservación de estos increíbles animales”, ha explicado Pablo García.

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