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El naval brasileño, un desafío inaplazable

Sustentabilidad, productividad y cumplimiento de plazos serán los puntos claves en el objetivo de consolidarse a nivel mundial.
IP - 14 de octubre de 2013 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

Es evidente que la industria naval Brasileña está creciendo. La 10ª edición de la feria y conferencia Navalshore - Marintec South America, celebrada el pasado agosto en Río de Janeiro, fue una gran oportunidad para mostrar al mundo ese crecimiento. De acuerdo con datos ofrecidos durante la conferencia, se calcula que hasta el 2020 serán invertidos por lo menos 180 billones de dólares en el sector.

Petrobras, la gigante energética brasileña, estima una demanda de 13 nuevas unidades de producción durante los siguientes 15 años, y con la celebración de la 1ª subasta de producción compartida que será realizada en octubre, se generará, según la ANP –Agencia Nacional de Petroleo, Gas Natural y Biocombustibles Brasil-, una demanda adicional de 12 a 18 nuevos FPSOs. El Sindicato de la Industria de la Construcción Naval y Offshore en Brasil, Sinaval, informa que ahora mismo están en construcción o ya contratados, 73 barcos de apoyo marítimo, 66 buques petroleros, gaseros y de transporte, 13 plataformas de producción, 16 construcciones de módulos de plataformas, 28 sondas de perforación, 5 navíos graneleros, 3 barcos porta-contenedores, 17 remolcadores, 142 Comboy (empujadores y barcaza), y 10 embarcaciones para la Marina Brasileña.

El país suramericano quiere ser una competencia frente a gigantes de la industria como China y Corea del Sur, sin

Las empresas ven condicionadas sus operaciones en Brasil a la obligación de que todo lo que construyan allí debe tener un 65% de contenido local. Esa norma ha desestimulado la competencia y rezagado la modernización y transferencia de tecnologías

embargo, se enfrenta a importantes desafíos y una necesidad apremiante por combatirlos. Para comenzar, no existe una agenda común entre industria y gobierno. Si bien es cierto que el sector naval está heredando con venia la fuerte demanda impulsada por el petrolero, también lo es que no existen planes concretos en términos de sustentabilidad y productividad. En este aspecto, la conclusión entre academia, industriales y consultores es que la industria necesita ser más rigurosa en el cumplimiento de plazos y debe, especialmente, reducir los precios: una de las principales debilidades del naval brasileño es el atraso en las entregas, la otra es que, por ejemplo, un buque petrolero construido en China puede salir por un 30 % del precio que costaría construir el mismo barco en Brasil. La diferencia ha llevado a que incluso algunos coreanos empiecen a instalar sus astilleros en China.

Por otra parte, el futuro de muchas empresas del sector es incierto. Actualmente la construcción de petroleros las mantiene a flote y con buena mar, pero también pone en evidencia que sobrevive, casi únicamente, gracias a ellos. Las empresas ven condicionadas sus operaciones en Brasil a la obligación de que todo lo que construyan allí debe tener un 65 % de contenido local. Esa norma ha desestimulado la competencia y rezagado la modernización y transferencia de tecnologías. Como consecuencia, la necesidad de mano de obra calificada no fue vista como una prioridad, y constantemente las empresas extranjeras que llegan a Brasil se enfrentan a la dificultad de encontrar profesionales.

De acuerdo con Augusto Mendoça, presidente de la Asociación Brasileña de Empresas de Construcción Naval, el país necesita fijar un plan que se ajuste a la realidad. Para él, la idea de competir con Oriente es una tarea aun muy distante. Si bien es cierto que Brasil reconoce sus debilidades, también lo es que su curva de aprendizaje parece ser mayor que la de muchos otros países. Esta no sería la primera vez que se intente reforzar y desarrollar la industria naval. Ahora, es indispensable reconocer los errores, aprender y corregir. Brasil ya conoce el camino que hace algunas décadas lo llevó a ser reconocido como líder de la industria a nivel mundial, pero ahora necesita transitarlo de una manera más segura y rápida.

PRESENCIA ESPAÑOLA

Como parte de su política de expansión y consolidación en Brasil,  la española Ibercisa participó en la Naval Shore en Río de Janeiro, con un stand que se caracterizó por la gran afluencia de clientes nuevos y antiguos. Unos,  interesados en conocer la empresa y sus productos, otros, en seguir haciendo negocios.
En compañia de Astral Shipping, su agente en Brasil, Ibercisa mantuvo reuniones técnicas con responsables de Petrobras, para continuar el proceso de participación en el tender de AHTS que actualmente se desarrolla en la empresa brasileña. Ibercisa, que ya está trabajando en la oferta técnica para esos equipos, encontró también una importante oportunidad para mostrar a astilleros y armadores, todas las especificaciones y detalles de la maquinilla AHTS Electrica con la que fueron equipados dos nuevos barcos AHTS construidos por Heerema Contractors en Armón Vigo. Ibercisa ya desarrolla estrategias para convertirse en un referente en la industria del remolque a nivel mundial, y con su participación en la feria, desea serlo también dentro de la industria offshore en Brasil.

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