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Pablo Durán Muñoz

Un ejercicio de Planificación Espacial Marina del proyecto ATLAS

Pablo Durán Muñoz Investigador Titular. Instituto Español de Oceanografía Centro Oceanográfico de Vigo - 1 de mayo de 2019 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

El área de Flemish Cap-Flemish Pass alberga Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMVs) como los corales de aguas frías y los campos de esponjas. Es un caladero tradicional para la flota congeladora gallega de arrastre. Está regulado por la Organización para las Pesquerías del Atlántico Noroeste (NAFO), cuyo objetivo es garantizar la conservación a largo plazo y el uso sostenible de los recursos pesqueros, salvaguardando los ecosistemas. Para ello, además de gestionar los recursos, NAFO implementa medidas de protección de los EMVs, en sintonía con las resoluciones de la ONU sobre pesca sostenible. Parte de estas medidas, en particular las áreas de protección de corales y esponjas, se fundamentan en las investigaciones realizadas por el Instituto Español de Oceanografía (IEO) en colaboración con otras instituciones, principalmente las campañas anuales de investigación oceanográfico-pesquera financiadas por la UE y los estudios sobre ecosistemas profundos del proyecto NEREIDA.

Pero la pesca ya no está sola en Flemish. La prospección de hidrocarburos es una actividad emergente que podría competir por la utilización del espacio marino con las actividades tradicionales, por ejemplo la pesquería del fletán negro, y entrar en conflicto con las medidas de conservación de la NAFO. Urge comenzar a estudiar las interacciones entre los distintos usos antes de que surjan conflictos entre los usuarios tradicionales y los emergentes, o entre estos y el medioambiente marino. En este escenario, surge la necesidad de una gestión espacial integrada, para que todas las actividades humanas, no sólo la pesca, sean compatibles con la conservación y la sostenibilidad a largo plazo, garantizando que los ecosistemas profundos puedan seguir realizando sus funciones y proporcionando bienes y servicios, como son el pescado y los hábitats. 

Para esto existe la Planificación Espacial Marina (PEM). Según la UNESCO, es un proceso público para analizar y asignar la distribución espacial y temporal de las actividades humanas en zonas marinas para alcanzar objetivos ecológicos, económicos y sociales que normalmente se especifican por medio de un proceso político. Está enfocada al futuro. Justamente en esta dirección se trabaja actualmente en el Centro Oceanográfico de Vigo del IEO en el marco de ATLAS (www.eu-atlas.org), un proyecto internacional financiado por el programa Horizonte 2020, que estudia los ecosistemas profundos del Atlántico Norte en el contexto de la estrategia del crecimiento azul. 

Actualmente ya se ha completado la primera fase de un ejercicio teórico de seguimiento y evaluación de un Área de Gestión Espacial para la zona de Flemish Cap y Flemish Pass. Se identificaron los usos del espacio, actuales y potenciales (pesca, navegación, cables submarinos, investigación oceanográfico-pesquera, prospección de hidrocarburos, biotecnología), las oportunidades de crecimiento azul y los agentes implicados, cartografiando las principales actividades. Se evaluaron los planes de gestión existentes, delimitando un Área de Gestión Espacial coincidente con el “Área Marina de Importancia Ecológica o Biológica del talud de Flemish Cap y Gran Banco”, identificada previamente por la Convención de Biodiversidad. Se seleccionaron los objetivos operacionales de la gestión espacial y se inventarió la información esencial para realizarla. 

Las siguientes fases se completarán en los próximos meses. Aunque se trata de un ejercicio meramente teórico sin valor legal, se espera que sirva para determinar si existen suficientes datos disponibles para desarrollar una posible PEM, identificando la información imprescindible y explorando los métodos de evaluación de riesgos de las actividades emergentes. La idea es evaluar virtualmente el impacto de una nueva actividad sobre las otras actividades, incluida la pesca (por ejemplo, la instalación de una plataforma petrolífera en el Área de Gestión Espacial) y calcular el impacto ambiental acumulativo total. Un ejercicio pionero que contribuirá a sentar las bases teóricas de la PEM en el Atlántico Noroeste.

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