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Jaime Mejuto, Investigador del Instituto Español de Oceanografía

Ciencia ciudadana y opinión pública en pesquerías de grandes migradores

Jaime Mejuto, Investigador del Instituto Español de Oceanografía - 17 de abril de 2019 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

Parecerá raro que, cuando las limitaciones en ciencia son mayores, y la ejecución del prepuesto se reduce más –p.e. en el IEO desde 90% al 50% entre 2013-2017- no se incida sobre esa situación de la ciencia en general y de la pesquera en particular. Plantear asuntos sobre “ética” o “ciencia ciudadana” puede parecer fruto de la desesperación. Sin embargo, sucesos recientes sobre los grandes migradores probablemente justifiquen ese enfoque para entender acontecimientos vividos o que estén por venir. Tratar sobre el enfoque ético en la pesca planteado por FAO quizás no sea disparatado en vista de varios artículos y declaraciones recientes. En IP 2017 escribía “el enfoque moral y ético en la pesca” y “recursos para investigación pesquera y política pesquera”, ambos probablemente siguen siendo útiles para entender parte de los problemas que, junto con los presupuestarios, siguen afectando a la investigación biológico-pesquera-sectorial sobre estas especies. 

Es posible que buena parte de este subsector pesquero no perciba el positivo efecto que ha tenido históricamente su activa participación durante décadas en “ciencia ciudadana”, entendida como compromiso para proveer de datos y facilitar la investigación sobre estas especies. Ahora que está de moda el término “ciencia ciudadana para Europa”, y se descubre esta herramienta útil para la investigación en general, la pesquera en particular, y especialmente para la gestión de los stocks, es cuando quizás debemos señalar que algunos subsectores de los grandes pelágicos la han ejercido durante décadas, a la vez que algunos científicos muy implicados en ella recibieron descalificaciones por ello. Pero debemos reconocer que esas investigaciones y series de datos fiables, pese a su enorme utilidad, algunas veces no fueron suficientemente consideradas, o no influyeron en una opinión pública configurada con altas inversiones. 

Se suele decir que hay que aceptar la ciencia y los datos que ella nos arroja: “il va de soi”. Pero la visión de la ciencia no es univoca ni inmutable. La conducta en las ciencias se asume sometida a principios de ética y libertad. Esa ética debería abarcar a los métodos y procesos aplicados, pero también a la correcta interpretación y uso por parte de los otros científicos, administradores y otros ciudadanos de los resultados alcanzados. La posibilidad del “doble uso” o la omisión de información científica “neutral”, la deformación de información, o la crítica con intereses específicos, pueden dificultar la discriminación entre investigación “buena” o “mala”, o entre “útil” o “inútil” a efectos de la sociedad. La fuente de financiación de un científico en ocasiones puede condicionar su trabajo, pero también afectar a la interpretación u omisión de los resultados alcanzados por otros convirtiéndose esto en un asunto de debate internacional que, a falta de principios éticos, ha requerido ya de códigos de conducta en universidades, empresas, fundaciones, etc. De ahí la enorme importancia que tiene en algunos países la investigación pública como elemento “neutral” y confiable. 

Si bien estas disfunciones son conocidas desde hace tiempo en algunos campos de las ciencias con grandes intereses económicos, por desgracia esas prácticas se han extendido. FAO en 2004 advertía sobre la creciente presión relacionada con las actividades pesqueras como fuente de alimento y los ecosistemas marinos, frente a otras actividades humanas industriales de alto impacto ambiental; así como sobre la intención de algunos grupos en deformar u omitir información científica neutral para sustentar visiones propias o interesadas. En ese sentido, el papel de las OROP podría haber sido más activo para tratar de evitar la marginación o la deformación de información disponible. En un modelo de gobernanza en el cual en algunos asuntos y foros la opinión pública puede pesar más que la evidencia científica neutral, esos enfoques precautorios sobre la ética y la libertad en la ciencia, y sobre el uso que se haga de ella, seguramente no son baladí para entender acontecimientos en esos foros, o en otros que apliquen -o no- sus respectivos diagnósticos según más convenga en cada caso.

Artículo original publicado en el número extraordinario de abril de 2018 (IP 2132).

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