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María do Carme García Negro, Universidad de Santiago de Compostela

Actividad económica estratégica

María do Carme García Negro - 15 de febrero de 2019 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

La pesca es una actividad económica estratégica. Así aparecía definida en un escrito científico, en la ya lejana fecha de 1999 (Táboas Input-Output Pesca-Conserva Galegas 1995), que unieron conocimiento académico (Universidade de Santiago de Compostela) con responsabilidad de gobierno autonómico (Consellería de Pesca, Xunta de Galicia). Hoy, esa consideración forma parte del acervo común en el que el sector pesquero se ve reflejado. El  liderazgo de la pesca gallega en ámbito comunitario constituye, hoy tambien, parte de los logros de una presencia no solo continua sino relevante, en flota, en capturas, en valor de mercado del producto pesquero, en presencia comercial amplia en la Europa del mercado único. Asimismo, la presencia en el mercado mundial importando y exportando, o las relaciones financieras establecidas en todo el mundo, y la destacada presencia institucional tanto en Organizaciones Pesqueras Regionales como en instituciones de carácter profesional, constituyen características de un sector económico industrial. Finalmente, el grado de institucionalización que ha alcanzado la cooperación intrapesquera es una muestra del carácter de maduración de la pesca como actividad económica extendida por todo un sector industrial y de servicios vinculados -directa o indirectamente- a la actividad productiva.

De las variadas definiciones que se pueden escoger para establecer la característica de sector económico estratégico, hay una que, por hacer referencia a su función alimenticia, convierte la definición en esencialista. Éstas, son -al igual que los axiomas en matemáticas- las que no se discuten; por esta razón quedamos completamente liberadas de plantear discusión razonada sobre su demostración: la necesidad de alimentos no se puede discutir y el aporte en suficiencia alimentaria se ha visto coronado de éxito en una economía -la gallega, en primer lugar- que, empezando en autoabastecimiento, ha sido capaz de crear un tejido productivo importante en la economía mundial. A partir de ahora, queremos decir en el momento presente, es necesario analizar una serie de nuevos escenarios a tener en cuenta como cambios/respuestas que garanticen permanencia en el mercado mundial. 

En la perspectiva del mercado español y también del europeo, la posición de la oferta gallega obedece a una marca de país que hasta el presente no ha hecho más que amparar su crecimiento. Sin embargo, los efectos de la crisis económica sobre el mercado de productos de la pesca han modificado hábitos, calendarios y territorios de consumo. Una cierta reducción del consumo de bienes de elevado precio (la fracción de lujo del pescado) se ha visto compensada por el aumento de demanda entre los consumidores de alimentos con el título de ecológicos (responda esta denominación comercial o no a un estándar conocido de calidad). La influencia entre amplias capas de consumidores, que responden al constructo social de consumo responsable, ha facilitado el encuentro entre oferta de pesca responsable y demanda manifestada en consumo responsable. Todas las aportaciones en nuevos mercados, que sean incluídos en esta corriente, encontrarán con toda seguridad éxito de mercado. Por ello, las medidas que tanto desde la política económica pesquera como desde la iniciativa empresarial/sindical contribuyan a difundir las mejoras en la acción pesquera constituyen nuevos aspectos de calidad, que se reflejan en un mercado bien informado, sensible a la innovación sobre estos atributos. Nada de lo posible en la actuación en este campo de acción pesquera es indiferente al posible acierto en el mercado.

En la demanda de pescado que se mueve exclusivamente por precio -bajo, se sobreentiende- existe una mayor fuente de incertidumbres. Dado que el mercado actual es mundial y que no hay mecanismo posible de protección de mercado por contingentes ni por motivos ajenos a las características de las mercancías (el comercio de pescado no puede aducir motivos religiosos, ni culturales, ni de interés patrimonial del Estado, por ejemplo) serán exclusivamente las normas de obligado cumplimiento en cualidades estándar de los pescados comercializados las que garanticen igualdad de competencia. La definición de competencia desleal deberá ser establecida en el mercado mundial garantizando el cumplimiento estricto de normas sanitarias de mínimos así como la responsabilidad social equivalente: ambas deberán ser un requisito de acceso a la comercialización en el mercado europeo. La perspectiva de mercado reúne, como realización última, todos y cada uno de los procesos de producción; su resultado se resume en cifras de negocio, en beneficio o en cobertura de mercado de bienes necesarios; por esta razón es interesante no olvidar la competencia de los pescadores extracomunitarios por su relevancia en oferta de bienes/masa.=

TRADUCIDO DEL ARTÍCULO ORIGINAL ESCRITO EN GALLEGO. PUBLICADO EN EL IP 2132 DE ABRIL DE 2018.


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