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Leandro Estupiñán, corresponsal internacional de IP

Un buque para olvidar

Leandro Estupiñán - 5 de febrero de 2019 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

En los primeros días del pasado mes febrero fue noticia la detención en la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEE) del buque gallego Playa Pesmar Uno, de la casa armadora Pesquerías Marinenses. Se trata de un barco de arrastre con 63 metros de eslora y 12, 5 de manga que con 34 tripulantes navegaba a la altura de Comodoro Rivadavia, el puerto más importante de la Patagonia y reconocido entre los primeros cinco del país. El barco fue detenido el domingo 4 de febrero por guardacostas de la Prefectura Naval dado que habían superado los límites de aguas internacionales. Las autoridades hallaron en sus bodegas una carga de 320 toneladas de merluza, abadejo, calamar y raya. “Con las fuerzas federales trabajamos para proteger los recursos que son de todos los argentinos”, aseguró entonces la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, mientras que el presidente de la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), Javier Touza, explicaba a la prensa de su país a nombre del armador que en el momento de la detención “el Playa Pesmar Uno se encontraba en aguas internacionales”.

Según los informes, el hecho de que la tripulación del barco engrose hoy la lista de pescadores ilegales del país austral ocurrió por un error originado en el GPS que los condujo al Mar Argentino cuando pescaba en aguas internacionales tras su salida del Puerto de Montevideo. Lo cierto es que a las pocas semanas el asunto quedó resuelto con el desembolso de 21.3 millones de pesos, suma que comprende la multa impuesta por violar la ZEE, y que incorpora el valor de la carga almacenada en bodega, así como lo concerniente a los costes de detención y amarre notificados por la Prefectura y el Puerto Comodoro Rivadavia. 

Así parece haberse cerrado el caso, sin que el hecho produjera algún tipo de aspereza entre las autoridades de España o Argentina, situación que a ninguno de los gobiernos conviene si se tienen en cuenta, por ejemplo, las declaraciones que Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda, ha hecho en su viaje a Madrid a menos de dos meses de que Mariano Rajoy llegue a Buenos Aires por primera vez en visita oficial. “Argentina hoy precisa de mucha inversión y España tiene un rol muy importante que jugar”, dijo al periódico ABC el pasado 28 de febrero en su afán de seducir al empresariado local.

Según los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de la República Argentina (INDEC) en enero de este año España ocupaba el 8vo lugar entre los países de los cuales proceden las importaciones, tras Brasil, China, Estados Unidos, Alemania, México, Italia y Bolivia. Desde allí llegaron mercancías por valor de unos 133 millones de dólares ese mes, dato que es al mismo tiempo notable para España, pues por lo mismo el año pasado disparó sus exportaciones a Argentina en un 51 %.

Sin embargo, no está el país Ibérico entre los principales compradores del Río La Plata aunque siga siendo el primer consumidor de su pescado, por encima de los más cercanos socios comerciales. El dato es bueno al menos para la industria pesquera, el séptimo complejo exportador del país. Por este concepto hasta enero recibía unos 471.204 mil dólares por casi noventa mil toneladas de pescados y mariscos vendidos, entre los que sobresalen el langostino, los moluscos frescos y el filetes de merluza. Los pescados y mariscos sin elaborar constituyen uno de los principales rubros exportables de la industria. En enero de 2017 reportaron volumen de negocio de 109 millones de dólares y doce meses después ascendían a 141, con una variación porcentual del 29,4 %. El crecimiento mostrado en este apartado es igual al de la exportación de cereales y solo un poco mayor al rubro de pescados y mariscos elaborados, donde hubo un crecimiento del 26,3 %.

Hoy todos saben que los productos oriundos del Mar Argentino tienen presencia regular en un centenar de países pese a que la industria atraviesa una prolongada crisis, pero los informes económicos dejan algo bastante claro: España sigue teniendo alta prioridad dado que es el principal consumidor. No obstante, Argentina quiere más, aspira a que los peninsulares consuman de cuanto se produce en esta tierra, y quieren inversores, los ansían. Por eso el acceso de un simple barco a sus aguas no será más que otro hecho a desplazar en la memoria. Tal vez de eso ni se hable cuando en abril Rajoy llegue sonriente a la Casa Rosada donde Mauricio Macri lo recibirá seguramente con un asado.

ARTÍCULO ORIGINAL PUBLICADO EN EL NÚMERO 2132 DE IP, EXTRAORDINARIO DE ABRIL DE 2018

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