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Editorial

Y al tercer día resucitó

IP - 17 de enero de 2019 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

Theresa May sobrevive como Primera Ministra después de someterse confiada a una a una moción de confianza que se preveía dramática para su futuro y resultó todo lo contrario.

Para que esta situación se entienda, hay que tener en cuenta que existe una activa oposición dentro y fuera de su partido, pero empieza a reconocérsele como la mejor candidata posible, para recomponer una situación degradada, confusa y que posiblemente no es deseada mayoritariamente.
La inquilina del numero 10 de Downing Street, quien llego como primera ministra sin ser elegida en las urnas tras la renuncia de David Cameron, -verdadero culpable del problema del 'brexit´- se está mostrando como una mujer de temple, tolerante y, lo que es más importante en política, con gran capacidad para encajar golpes y agilidad para levantarse.

Tras salir airosa de la dramática prueba a la que fue sometida ayer por el parlamento, le faltó tiempo para hacer un llamamiento general a todos los partidos para que “dejen sus intereses personales a un lado”, comprometiéndose a consultar y analizar con todos los miembros de la Cámara los diferentes puntos de vista.

Ya anunció que invitaría a Jeremy Corbyn y otros líderes para ver cómo pueden asegurar las nuevas condiciones que garanticen un 'brexit´ “con acuerdo”. Algo que supone una inteligente rectificación a la que se venía negando reiteradamente. Hay quien pone en duda que Corbyn acepte el diálogo. El talante político se pone a prueba. Por si acaso Theresa May dijo: “Me sentiría decepcionada si el líder laborista rehusa el diálogo. En cualquier caso, las puertas permanecerán abiertas”. “Sé que no tenemos ante nosotros un problema de solución fácil, pero el parlamento tiene el deber de actuar en favor del interés nacional, llegando a un consenso que nos permita seguir adelante”.

Varios líderes ya aceptaron el llamamiento de la Primera Ministra al diálogo, entre ellos Ian Blackford del Partido Nacional Escocés y Vince Cable, demócrata liberal. Ante esta situación hay quien opina que la opción de un segundo referendum podría incluirse en la agenda de las próximas conversaciones. Parece claro que ha llegado el momento de ser flexibles.

Voces críticas a la actuación del líder de la oposición Jeremy Cobyn cobran intensidad. Teresa May tiene ante si la oportunidad de demostrar su capacidad conciliadora para manejar el esperado plan B. Queda poco tiempo de negociación: el 29 de enero es la fecha elegida por la Primera Ministra para establecer el debate de todas las partes y tratar de llegar a un consenso en redactar el plan B. De aquí a allá mucha agua ha de correr por debajo del puente. Ahora, la industria, la economía, el comercio de la UE no tiene otra que preparar cautelosos planes de contingencia personalizados.

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