Boletín de noticias

Regístrese de forma gratuita para recibir periódicamente el boletín de noticias (Newsletter) de IP

Pinche aqui para sucribirse

  • Follow IPesqueras on Twitter
José R. Fontán

Vuelven los fantasmas al Sáhara Occidental

José R. Fontán Presidente de Anepat - 21 de enero de 2019 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

En diciembre de 1975 tras la muerte de Franco, el gobierno de España presidido por Arias Navarro convocó a Marruecos y Mauritania para firmar el denominado “Pacto Tripartito de Madrid” por el que se entregaba a ambos respectivamente la administración de las provincias de Sequia El Amra y Rio de Oro componentes del entonces Sahara Español.

Este pacto implicaba que la flota pesquera española compuesta por hasta 800 buques tendría derecho a faenar en las aguas del Sahara Occidental durante cinco años sin contrapartida alguna y durante los quince años siguientes en mejores condiciones que las potencias administradoras (Marruecos y Mauritania) otorgaran a cualquier país tercero.

En noviembre de 1979 y tras el apresamiento llevado a cabo por Marruecos de 22 buques españoles con base en puertos andaluces que faenaban en aguas marroquíes en el mar Mediterráneo, el gobierno español impulsó la negociación y firma de un acuerdo pesquero hispano-marroquí.

Como comprobará el lector de Industrias Pesqueras, este acuerdo se solapaba en el tiempo con el Pacto Tripartito de Madrid, aunque España consideraba que se refería a distintas zonas geográficas. 

¿Saben que condición sine qua non impuso Marruecos y España aceptó? Que había que incorporar al acuerdo pesquero hispano-marroquí las aguas del Sahara bajo su administración, que para entonces comprendían la totalidad del territorio ya que Mauritania el 5 de agosto de 1979 había abandonado voluntariamente la provincia del sur (Rio de Oro) tras perder mil hombres de su ejercito en guerra contra el Frente Polisario, en los tres años y medio que duró su administración. Marruecos se apresuró a ocupar de facto el territorio y las aguas de la provincia meridional.

A la flota pesquera española que faenaba en aguas saharianas bajo el Pacto Tripartito de Madrid no le quedó más remedio que incorporarse al acuerdo pesquero hispano-marroquí, ya que el gobierno español le obligó a ello para posibilitar que otras flotas españolas basadas sobre todo en Andalucía, pudiesen continuar faenando al norte en aguas soberanas de Marruecos.

La flota española del banco canario-sahariano fue atacada sin piedad en la mar por embarcaciones del Frente Polisario, resultando muertos los tripulantes de dos artesanales canarios (“Cruz del Mar” y ”Junquito”) y ametrallados varios buques de la flota cefalopodera, secuestradas sus tripulaciones y retenidas durante meses.

Habida cuenta de que España nunca reconoció a Marruecos la soberanía sobre el Sahara Occidental trasladando a Naciones Unidas la competencia de la potencia administradora una vez se retiró del territorio, en los textos de los diferentes protocolos contenidos por el acuerdo pesquero hispano-marroquí siempre se citó “aguas bajo soberanía ó administración del Reino de Marruecos”, evitando establecer una latitud que limitara la zona por el sur. Posteriormente se estableció “aguas bajo soberanía y jurisdicción del Reino de Marruecos”.

A partir de 1986 con la adhesión de España a la entonces Comunidad Económica Europea, y por el Tratado de Roma, la competencia en materia de negociación y establecimiento de acuerdos internacionales corresponde a ésta, subrogándose en todos los acuerdos pesqueros en vigor que España ostentaba en el momento de la adhesión, y negociando su renovación a partir de las fechas de vencimiento.

En el caso de Marruecos, la CEE y posteriormente la UE mantuvieron el mismo modelo (aguas bajo la soberanía ó jurisdicción) que permitió continuar con la actividad hasta el 30 de noviembre de 1999 cuando el comisario de pesca Franz Fischler, tras largos meses de negociaciones y ofreciendo un incremento de la contrapartida financiera del 30 % al tiempo que aceptaba una disminución de las posibilidades de pesca del 40 %, recibió la respuesta del negociador marroquí:

¿Se imaginan lo que exigían y la UE no aceptó? El texto del acuerdo debía recoger explícitamente la soberanía de Marruecos sobre las aguas del Sahara Occidental, ó el Sr. Fassi Fihri no firmaba la renovación. Como lo exigido era de imposible aceptación ya que la UE sigue la postura de España estando a lo que decida Naciones Unidas, el acuerdo se rompió.

Transcurridos casi 7 años hasta que en julio de 2006, Marruecos aceptó mantener la fórmula de “aguas bajo soberanía ó jurisdicción” y se reanudó un protocolo pesquero cada vez más descafeinado para España ya desprovisto de sus 77 arrastreros congeladores de cefalópodos y con mayor presencia de los enormes arrastreros pelágicos de Holanda, Irlanda, y países bálticos, todos ellos faenando en aguas saharianas. 

En 2011 se negocia la renovación del protocolo y es esta vez el Parlamento Europeo quien en diciembre de este año emite una respuesta negativa a la preceptiva consulta del Consejo, alegando que no está suficientemente justificado que la contrapartida financiera beneficie a la población local en el Sahara, y el Consejo se ve obligado a publicar una Decisión anulando la aplicación provisional del protocolo.

En 2012 la política vuelve a dar paso a la práctica, y un nuevo protocolo se establece y debería desarrollarse hasta julio del presente año. 

Tras la actuación de ONG británica e irlandesa ante los tribunales británicos primero, y ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea después (Luxemburgo), con la sentencia de éste excluyendo las aguas del Sahara Occidental, todo salta por los aires de nuevo, perjudica a la flota pesquera comunitaria y a las producciones y exportaciones de un territorio y su población, que queda en el limbo jurídico y aduanero respecto a la UE.

Y ahora planteamos nuestro análisis, a saber:

- Desde hace demasiados años, Naciones Unidas que mantiene una misión sobre el territorio (MINURSO) propugna la celebración de un referéndum que Marruecos considera inadecuado.

- No nos corresponde decidir sobre los supuestos derechos que la República árabe Saharaui Democrática ó Marruecos, puedan tener sobre el territorio y sus aguas. 

- Mauritania administró tres años y medio la provincia meridional de Rio de Oro y cuando abandonó su capital (nuestra Villa Cisneros) Dakhla, no quedaba nada por quemar de lo que había dejado España.

- Marruecos, por el contrario, ha invertido ingentes cantidades de dinero y fomentado el desarrollo de infraestructuras que superan ampliamente cualquier expectativa comparándolo con la subregión. Si hay alguien que puede quejarse son los ciudadanos de otras regiones en el Marruecos soberano, donde reciben 1 euro por cada 7 euros invertidos en lo que llaman “Las Provincias del Sur”.

- Todo lo antedicho está enfocado a lo que cualquiera que enjuicie el acuerdo pesquero UE-Marruecos debería preguntarse, es decir:

Si los sucesivos protocolos establecen “aguas bajo soberanía ó jurisdicción marroquí” y que las contrapartidas financieras deben revertir a las poblaciones locales.

¿Marruecos ha administrado bien ó mal?

Como la respuesta es bien, por las evidencias materiales y reales, no debería haberse planteado un problema de derecho internacional. O todos los responsables de conferir y reconocer a Marruecos la administración o jurisdicción sobre las aguas del Sahara Occidental desde 1975, deberían rendir cuentas.

ARTÍCULO PUBLICADO EN EL NÚMERO EXTRAORDINARIO DE ABRIL DE 2018 (IP 2132) DE INDUSTRIAS PESQUERAS.

ip en Twitter