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Jaime Mejuto, científico titular del IEO

Nuevo paradigma en la ordenación de los grandes pelágicos

IP - 24 de julio de 2017 Compartir en Facebook Compartir en Twitter    

Desde mediados del siglo pasado el paradigma de las OROPs ha sido la sostenibilidad basada en el RMS. Ese objetivo fundacional pasó desapercibido por subvalorarse a estas organizaciones y a la importancia de estas pesquerías para España. Ese objetivo se ha mantenido en ICCAT con matices hasta nuestros días, en un contexto de enorme evolución de sus pesquerías, pasando estas de ser predominantemente “costeras” a ser preferentemente “oceánicas”, aportando en este momento gran parte de las capturas ícticas españolas. Los grandes avances en investigación en esas OROP sólo pueden valorarse con visión retrospectiva y comparada con los medios disponibles en otros foros.

Ese modelo de ordenación ha permitido mantener a esos stocks en niveles de explotación probablemente mejores que el de otros stocks de competencia nacional o supranacional con aparente menor complejidad para su ordenación. La complejidad del concepto RMS no debería pasar desapercibida. Su estimación puede ser más o menos exacta e incierta según sea la historia de la pesquería, los periodos históricos considerados, los métodos aplicados, los datos usados y sus incertidumbres, o el impacto de las medidas de regulación implementadas. Es además clave definir la probabilidad con la que se desea mantener en el futuro esas biomasas y mortalidades por pesca dentro de ese incierto objetivo de referencia. Los logros científicos que orientaron la ordenación de estos stocks basada en el RMS ha sido el paradigma simple durante décadas. Los nuevos modelos de evaluación requieren más datos y análisis más complejos, lo que precisa mejor dotación de recursos y técnicas, generando mayor carga de trabajo a un sistema de investigación cada día más precario. Esa mayor complejidad metodológica no implica mejorar la certeza ni reducir la incertidumbre de las estimaciones, ni alcanzar estimaciones más optimistas, ni dejar de aplicarse enfoques precautorios.

“Factores distintos a la diversidad de enfoques científicos están influyendo sobre las evaluaciones y las decisiones de ordenación”

Pese a la complejidad para fijar los nuevos objetivos de ordenación, lo cierto es que los stocks de mayor interés para la flota española en el área ICCAT -incluidos cuatro stocks de tiburones pelágicos- se encuentran en una situación razonable en cuanto a niveles de biomasa (B ≥ BRMS)  y tasas de explotación (F ≤ FRMS). De los doce stocks de mayor interés para la flota española, al menos seis se encontrarían en subpesca, tres en torno al equilibrio y otros tres (atún patudo, atún rojo y pez espada del Mediterráneo) sometidos a diferentes niveles de sobrepesca y planes de recuperación. El atún rojo del ATL-E está dando decididas señales de recuperación, la problemática del patudo parece estar identificada y hay acciones correctoras emprendidas, y la llamativa estabilidad del pez espada del Mediterráneo -explicada por sus elevados y sostenidos reclutamientos durante décadas- está afectada por un problema endémico de elevada captura de juveniles que ha sido descrita por naturalistas desde el siglo XVIII, problemática en la cual España influye poco por ser actor secundario pese a haber implementado medidas de regulación y técnicas.

Algunos no consideran al RMS como objetivo suficiente para la ordenación de los grandes pelágicos. El Código de Conducta para la Pesca Responsable recomendaba el “enfoque ecosistémico”, pero su implementación no ha sido viable por la complejidad científica y la falta de medios. En ese enfoque, el medioambiente es actor principal para explicar buena parte de los cambios de esos stocks, de su dinámica biológica y de sus fases históricas. Por otra parte, desde hace tiempo hay acciones para desprestigiar a las OROP y a los científicos que participan en las evaluaciones y recomendaciones. Factores distintos a la diversidad de enfoques científicos están influyendo sobre las evaluaciones y las decisiones de ordenación. Asociaciones, paneles, fundaciones, consultas públicas, certificaciones privadas, grupos de influencia, medios de comunicación, redes sociales, etc. tienen ahora mayor protagonismo. Hemos entrado en un paradigma de la complejidad en el cual la acción de elementos ajenos al tradicional sistema de investigación y evaluación de los stocks tienen más relevancia sobre las decisiones de evaluación-ordenación, sobre los mercados y sobre las líneas de financiación para mejorar el conocimiento. Por ese motivo se hace conveniente desarrollar una estrategia de pensamiento más reflexiva y adecuada al nuevo paradigma. La evidencia indica que estos nuevos factores tienen con frecuencia más medios que el sistema público de investigación que ha sido la base independiente para la definición de los puntos de referencia usados para orientar la ordenación de esos stocks y sus ecosistemas.

Artículo original publicado en Nº Extraordinario de Abril de 2016 de IP (IP 2108). 

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