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José Ramón Fontán, presidente de Anepat

Situación de nuestra flota pesquera de larga distancia y la industria de apoyo en sus puertos base

IP - 26 de mayo de 2017 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

La estadística nos demuestra desde 1986 -fecha de nuestra adhesión a la CE-, que las administraciones públicas de la UE, España y sus CCAA responsables de nuestra actividad pesquera industrial han decidido sustituirnos por la acuicultura, el turismo pesquero y las importaciones de productos de la pesca desde países emergentes y del tercer mundo.

No acertamos a entender como los que se dicen garantes de los intereses generales actúan así, considerando que el desequilibrio entre consumo y producción de productos de la pesca en la UE supera el 65%.

Las inversiones europeas en países terceros con recursos pesqueros en sus aguas, constituyendo sociedades mixtas con aportación de buques, tripulaciones cualificadas, conocimiento y experiencia en extracción y mercados, además del capital circulante necesario para iniciar las actividades y satisfacer el coste de los derechos pesqueros, son una alternativa real para compensar en parte este desequilibrio. Hoy suponen el 10% de las importaciones UE.

Los armadores de estas flotas, con la anuencia de nuestros socios de diferentes países, apreciamos el valor del mercado de consumo de la UE como destino para nuestras producciones pesqueras, y asumimos que nuestro nivel de calidad y respeto a la normativa comunitaria en materias como la bondad del producto, sanidad, control aduanero, o trazabilidad, debe alcanzar la excelencia.

Durante unos años tras la adhesión de España a la UE, esta figura de las sociedades mixtas se consideró como un elemento más de la dimensión externa de la PCP. Lamentablemente, hoy se nos excluye a pesar de nuestros esfuerzos en Bruselas ante las instituciones.

De la continuidad en la actividad de estas empresas pesqueras íntimamente ligadas a puertos base comunitarios, entre los que destacan Vigo, Marín, Las Palmas y Huelva, depende el PIB, el empleo de alta cualificación y renta salarial, y el valor añadido generado de infinidad de sectores que apoyan a estas flotas.

Creemos merecer un tratamiento de especial consideración como buques habituales, que debe materializarse desde la llegada a puerto, desembarco de productos de la pesca en los muelles, tránsito por las aduanas y puntos de inspección fronteriza, inspecciones sanitarias, almacenamiento frigorífico, y transbordos.

Los servicios de reparación, mantenimiento, varada, atraque y custodia en muelle, así como los suministros necesarios para reanudar la actividad pesquera: combustibles, lubricantes, aparejos de pesca, embalajes para las capturas, y víveres de la tripulación, no presentan mayor dificultad al tener la consideración de clientes distinguidos por su reconocida solvencia.

La pesca en caladeros lejanos implica grandes rutas respecto al puerto comunitario a donde llegan las capturas de estas sociedades mixtas, bien transportadas por el propio buque de pesca, bien por buques mercantes, generalmente portacontenedores.

Los buques pesqueros de larga distancia de las sociedades mixtas pesqueras y/o los contenedores que eventualmente transportan sus capturas, están identificados y documentados en alto grado, cumplimentando todos los reglamentos en la materia contenidos en las legislaciones comunitarias.

Comprendemos que el rigor en controles e inspecciones es una garantía para evitar la competencia desleal de quienes no respetan las reglas del juego. No obstante, y en raras ocasiones, pueden darse errores humanos en origen que finalmente perjudican en destino a buques ajenos a los fallos de funcionarios que los cometieron. Aquí es donde debe aplicarse una política inteligente traducida en una mecánica operativa en los PIF’s  que facilite la subsanación de defectos o fallos sin necesidad de ordenar la devolución de la mercancía a origen, con unos costes desproporcionados a la irregularidad cometida.

Nos estamos refiriendo a errores documentales que son fácilmente subsanables con la actual tecnología informática y de telecomunicaciones.

En el mismo orden de cosas, nos debe satisfacer a todos comprobar que tras diez años de inactividad, los astilleros gallegos, y todo el sector naval, empiezan a recibir encargos de construcción de nuevos buques para renovar la flota precisamente de sociedades mixtas pesqueras, que permanecen fieles a la maestría de nuestros profesionales y a la calidad de nuestros equipos.

Estos armadores podrían acudir a Corea o China donde los precios de los cascos de acero son sensiblemente inferiores, y sin embargo son capaces de convencer a sus socios extranjeros para mantenerse fieles a Galicia.

Entendemos que los responsables de la Xunta y del gobierno que han sido capaces de ganar la guerra del “tax lease” (aunque la Comisión UE haya recurrido), deberían dar la batalla a favor de las sociedades mixtas pesqueras, en orden a ser incluidas en la dimensión exterior de la PCP, y los beneficios de la financiación comunitaria.

Artículo publicado en el número extraordinario de Abril de 2016, IP Nº 2018.

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