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José Blanco Diputado del PSOE en el Parlamento Europeo

Europa y el reto de la pesca sostenible

IP - 7 de abril de 2017 Compartir en Facebook Compartir en Twitter    

El desarrollo sostenible se describe desde tres vertientes: social, económica y medioambiental. Ninguna de ellas tiene prioridad sobre las otras. La pesca en la Unión Europea (UE) se fundamenta sobre la existencia de recursos estables en un medio ambiente saneado, conforme con los aspectos socioeconómicos del desarrollo sostenible. Los objetivos de la reforma de la Política Pesquera Común (PPC) deben de ser viables (medio ambiente vs. economía), tolerables (medio ambiente vs. sociedad) y equitativos (economía vs. sociedad). Además, la pesca debe de ser gobernada de forma proactiva y en colaboración con todas las partes interesadas, utilizando el marco legal existente y herramientas como la co-legislación, la regionalización y las medidas de control.

La pesca y la acuicultura desempeñan un papel importante en la economía. En las últimas décadas, la actividad humana en el mar se ha visto multiplicada. El potencial para el crecimiento y el empleo es enorme aún y debe ser utilizado teniendo en consideración los límites del medio marino.

El número de buques de la UE en febrero de 2014 era de 57.445. En términos de empleo directo, de acuerdo con las últimas cifras de la Comisión, hay 116.094 trabajos en Europa, la mayoría localizados en España (32.194) e Italia (20.599). Se estima que un puesto de trabajo en el mar genera cuatro en el sector de procesado en tierra. El sector de la acuicultura representa 33.019 trabajos.

A pesar de las diferentes reformas desarrolladas desde que se convirtió en una política común en 1983, la pesca europea experimenta un declive constante. Persisten el agotamiento de los recursos naturales, la sobrepesca y la disminución de las oportunidades de empleo. Se necesita, por tanto, un enfoque multi-criterio que favorezca al conjunto de los sectores y perspectivas.

La reciente reforma de la PPC otorga a la UE nuevas herramientas y métodos de gestión. La reforma establece que se debe asegurar el rendimiento máximo sostenible de las poblaciones de especies capturadas antes de 2020. Los planes plurianuales tienen potencial para la mejor gestión de las cuotas. Y la práctica de tirar por la borda los peces no deseados se eliminará gradualmente hasta 2019.

La reforma implica además nuevas normas para dar cabida a las expectativas de los ciudadanos europeos. La protección al consumidor y un etiquetado claro y fiable deben ser fomentados, como en el caso del mejillón. La información debe ser más transparente y accesible y las normas de etiquetado necesitan ser armonizadas.

En definitiva, la nueva PPC tiene como objetivo crear un marco jurídico nuevo y eficaz para un sector pesquero más sostenible, lo que incluye el apoyo a nuevos métodos de producción, el fomento de la pesca artesanal o la simplificación de los procedimientos administrativos en todos los ámbitos, incluido el de la acuicultura.

Aunque la definición de pesca artesanal sigue siendo objeto de debate, es importante destacar que las empresas familiares necesitan ser apoyadas. En este sentido, existe una clara necesidad de potenciar el papel de la mujer en la pesca y, sobre todo, hacerla atractiva a los jóvenes como requisitos ineludibles para asegurar el futuro de la población de las zonas costeras y la cohesión territorial.

En relación al comercio internacional, tenemos que procurar una regulación coherente. La UE es el mayor mercado del mundo de productos pesqueros importados y, en consecuencia, cuenta con capacidad para cambiar el comportamiento de terceros actores. La importación que provenga de la pesca ilegal o producida bajo condiciones de trabajo inaceptables debe ser prohibida en la UE. Desde la entrada en vigor del Reglamento de 2010, países terceros que no cooperen no pueden importar sus productos al mercado europeo.

Además, gracias a los acuerdos de pesca sostenible, se permite a los buques de la UE pescar los excedentes de terceros países en un entorno regulado legalmente, con especial atención a la protección de los derechos humanos en estos países.
Hasta aquí algunos de los principales retos en pro de la pesca sostenible que, en estrecha colaboración con el sector, seguiremos desarrollando desde Europa.

Artículo original publicado en el número 2108 de abril de 2016 de Industrias Pesqueras.

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