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Declaraciones nutricionales y de propiedades saludables, conocerlas para sacarles partido (I)

IP - 20 de septiembre de 2011 A+ A-

Los consumidores están cada día más preocupados por su salud. A la industria alimentaria no le ha pasado desapercibida esta realidad y, desde hace años, busca favorecer la venta de sus productos asociándolos a los teóricos efectos positivos que produce su consumo a través de frases, términos, o imágenes. Para regular esta situación, asegurando que la información que se ofrece a los consumidores tenga una base científica sólida y veraz, la Unión Europea aprobó en diciembre de 2006 un reglamento (1924/2006) sobre “declaraciones nutricionales y de propiedades saludables”, que se aplica a aquellas “efectuadas en las comunicaciones comerciales, ya sea en el etiquetado, la presentación o la publicidad de los alimentos que se suministren como tales al consumidor final”.

Desde entonces se ha desarrollado un complicado proceso para llevar a la práctica las disposiciones recogidas en esta normativa, que implica el análisis de las peticiones realizadas para autorizar el uso de diferentes tipos de declaraciones nutricionales y de propiedades saludables. El estudio de las peticiones para autorizar las declaraciones lo lleva a cabo la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que en los últimos años ha emitido regularmente opiniones sobre las solicitudes, agrupándolas en función de si se clasifican como declaraciones de reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo y la salud de los niños (artículo 14, ver recuadro)) o de propiedades saludables (artículo 13).

Declaraciones sobre función general
A finales del pasado mes de junio, la EFSA hacía públicas las evaluaciones del último grupo de declaraciones sobre “función general” (relativas al artículo 13; ver recuadro), culminando un trabajo de más de tres años que ha llevado a los expertos europeos a analizar 2.758 posibles declaraciones, con el objetivo de determinar si “están apoyadas en una evidencia científica sólida” y autorizar su uso asociado a productos de alimentación, “permitiendo a los consumidores europeos realizar elecciones informadas sobre su dieta”, explicaban desde la EFSA.
 

APROBADAS UNA DE CADA CINCO
El proceso de análisis ha conducido a la aprobación de, aproximadamente, una de cada cinco declaraciones sobre función general presentadas, entre las que se encuentran las relacionadas con la vinculación entre ácidos grasos poliinsaturados -abundantes en la mayor parte de los pescados- y función cardíaca. Desde la EFSA han destacado algunas de las razones que han llevado a los expertos a rechazar algunas de las declaraciones presentadas:
- “falta de información para identificar la sustancia en la que se basa la declaración (por ejemplo, declaraciones referidas a ‘probióticos’, o a ‘fibra alimentaria’, sin especificar la fibra particular);
- falta de evidencia sobre que el efecto declarado es beneficioso para el mantenimiento o mejora de las funciones corporales (por ejemplo, alimentos con ‘propiedades antioxidantes’ o declaraciones sobre ‘eliminación de agua’ renal);
- falta de precisión relativa a la declaración que se realiza (por ejemplo, las relativas a términos como ‘energía’ y ‘vitalidad’ o declaraciones sobre la salud de la mujer o la energía mental);
- falta de estudios en humanos con medidas fiables de los beneficios alegados;
-declaraciones referidas a categorías de alimentos que se han considerado demasiado amplias, como ‘frutas y vegetales’ y ‘productos lácteos’ ligadas a efectos específicos”.

En la próxima edición de la sección de Mercados, analizaremos algunas de las declaraciones referidas a productos del mar y las razones por las que la EFSA ha estimado o desestimado su aprobación.

 

Acceso a la información

Estos son algunos enlaces útiles para obtener más información sobre las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables:

Reglamento (CE) Nº 1924/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de diciembre de 2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos.
http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=CONSLEG:2006R1924:20080304:ES:PDF

Criterio para el establecimiento de perfiles nutricionales:
http://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/644.htm

Información sobre las declaraciones regidas por el artículo 13:
http://www.efsa.europa.eu/en/ndaclaims/ndaclaims13.htm

Información sobre las declaraciones regidas por el artículo 14:
http://www.efsa.europa.eu/en/ndaclaims/ndaclaims14.htm

Guía para presentar una petición de autorización:
http://www.efsa.europa.eu/en/ndaclaims/ndaguidelines.htm

Quién es quién de las declaraciones nutricionales

La terminología relativa a las declaraciones puede resultar algo confusa. Recogemos a continuación las definiciones de los términos más relevantes, tal y como se recogen en el Reglamento 1924/2006.

- Una declaración es “cualquier mensaje o representación que no sea obligatorio con arreglo a la legislación comunitaria o nacional, incluida cualquier forma de representación pictórica, gráfica o simbólica, que afirme, sugiera o dé a entender que un alimento posee unas características específicas”.

- Una declaración nutricional es “cualquier declaración que afirme, sugiera o dé a entender que un alimento posee propiedades nutricionales benéficas específicas con motivo de:
a) el aporte energético (valor calórico)
i) que proporciona,
ii) que proporciona en un grado reducido o incrementado, o
iii) que no proporciona, y/o de
b) los nutrientes u otras sustancias
i) que contiene,
ii) que contiene en proporciones reducidas o incrementadas, o
iii) que no contiene”.
En este caso, únicamente se indica el contenido de una cierta sustancia; un posible ejemplo sería: “contiene ácidos grasos omega 3”.
- Una declaración de propiedades saludables es “cualquier declaración que afirme, sugiera o dé a entender que existe una relación entre una categoría de alimentos, un alimento o uno de sus constituyentes, y la salud”.

En el Reglamento se distinguen dos tipos de declaraciones de propiedades saludables:

- Las recogidas bajo el artículo 13, que son aquellas que describen:
a) la función de un nutriente o de otra sustancia en el crecimiento, el desarrollo y las funciones corporales, o
b) las funciones psicológicas y comportamentales, o
c) sin perjuicio de la Directiva 96/8/CE, al adelgazamiento, al control de peso, a una disminución de la sensación de hambre, a un aumento de la sensación de saciedad, o a la reducción del aporte energético de la dieta.

- Las referidas al desarrollo y la salud de los niños o aquellas en las que se “afirme, sugiera o dé a entender que el consumo de una categoría de alimentos, un alimento o uno de sus constituyentes reduce significativamente un factor de riesgo de aparición de una enfermedad humana”, que se recogen en el artículo 14 del Reglamento.<

 

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