Boletín de noticias
Regístrese de forma gratuita para recibir periódicamente el boletín de noticias (Newsletter) de IP
  • Follow IPesqueras on Twitter
Chile ha sido el estado que más ha favorecido este desarrollo

El potencial acuicultor de América Latina

Latinoamérica cuenta hoy en día con el mayor potencial en términos de superficie disponible para la futura expansión de la actividad
IPac - 15 de mayo de 2010 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

En los últimos cuarenta años, la acuicultura en América Latina y el Caribe ha crecido a pasos agigantados. Según el informe SOFIA 2008 publicado recientemente por FAO, los países latinoamericanos y caribeños registraron, entre 1970 y 2006, la mayor tasa de crecimiento medio anual en acuicultura, concretamente un 22% al año, triplicando así el promedio mundial -situado en el 8,8%- y superando a otras regiones con incrementos importantes como Oriente Próximo -con un 20- o África -con un 12,7%-, e incluso a la producción acuícola de China, que aumentó a una tasa media anual del 11,2% en el mismo período. Además, a diferencia de otras zonas, Latinoamérica cuenta hoy en día con el mayor potencial en términos de superficie disponible para la futura expansión de la actividad.

Uno de los motores que ha favorecido esta espectacular tasa de crecimiento ha sido Chile. Actualmente, el país sudamericano genera el 48,5% de la producción acuícola total de América Latina, lo que lo convierte en la principal región productora del continente y el Caribe, según los últimos datos de FAO para 2007. De las más de 1.750.000 toneladas de productos acuícolas que se generaron ese año, 853.140 se produjeron en Chile, donde la producción de salmón acaparó la mayor proporción.

Precisamente los salmónidos -incluidas las truchas- , así como la tilapia y el langostino, son especies que, actualmente -y desde hace ya varios años-, encabezan la lista de los más producidos en este amplio territorio, aunando en torno al 76% de todo lo que se produce en América Latina. A ellas hay que añadir otras especies endémicas importantes como el chorito (Mytilus chilensis), el pacú (Piaractus mesopotamicus) o la cachama (Colossoma macropomum), que se comercializan mayoritariamente en el mercado interno.

EL SALMÓN Y SU DESARROLLO EN CHILE

La acuicultura en América Latina está dominada, a día de hoy, por el grupo de los salmónidos. Dentro de éste, las especies más producidas son el salmón atlántico (Salmo salar), el salmón coho o del Pacífico (Oncorhynchus kisutch), la trucha arcoiris (Oncorhynchus mykiss) y el salmón rey (Oncorhynchus tschawyscha), todas ellas procedentes mayoritariamente de Chile y destinadas en más del 90% de los casos a la exportación.

Actualmente, en territorio chileno se produce casi una tercera parte (31%) del salmón que se cultiva en todo el mundo. Es el segundo mayor productor sólo por detrás de Noruega, que genera el 33%, y en los últimos años se ha convertido en el mayor exportador de salmónidos a Japón y Estados Unidos.

En 2008, y según el último informe de FAO para esta especie, la producción anual de ejemplares de salmón chileno fue de 488.000 toneladas, de las que 375.000 fueron de salmón atlántico y 113.000 de salmón coho. Los salmónidos son los únicos que, en el último decenio, han superado a los langostinos como grupo más producido en este territorio del mundo, un cambio que se debe, según el “Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura” (SOFIA) para 2008, a la aparición de enfermedades en las principales áreas productoras de langostinos, así como al rápido crecimiento de la producción de salmón en Chile.

En lo que se refiere al suministro de salmón chileno a otras partes del mundo, el último informe de Globefish sobre la producción mundial de salmónidos muestra que, entre enero y septiembre de 2008, se exportaron a todo el mundo salmón y trucha procedentes de Chile por valor de 1.839 millones de dólares, una cantidad que supera los 1.743 millones registrados en el mismo período de 2007 y que mantiene la tendencia exportadora ascendente de los últimos cinco años en este país.

El principal destinatario del salmón chileno es Japón. Las exportaciones a este país asiático, que aumentaron un 8% en 2008, han estado siempre dominadas por Chile en todos los segmentos: desde el mercado de trucha hasta el de salmón atlántico y salmón coho. Lo mismo ocurre en Estados Unidos y Canadá, donde el país latino continúa siendo, con diferencia, el principal suministrador de este grupo de especies.

Las claves del notable desarrollo de la salmonicultura en Chile, que se remonta a la década de 1980, hay que buscarlas, según FAO, “en las apropiadas y ventajosas condiciones naturales que ofrece el país, sus costos de producción, el entorno macroeconómico global y el apoyo público y privado dirigido a la fase productiva”.

ÉXITO DE LA “CAMARONICULTURA”

En otros países, como Ecuador, México o Brasil, el sector acuícola se ha centrado fundamentalmente en la producción de langostino. Desde que en 1968 se inició esta actividad en América del Sur, la llamada “camaronicultura” se ha convertido en el segundo pilar de la acuicultura latinoamericana generando, en la actualidad en torno a 450.000 toneladas de producto al año. En este ámbito, la especie más producida es el camarón patiblanco o Penaeus vannamei, seguida de otros langostinos Penaeus, como el langostino blanco (Penaeus schmitti) o el camarón azul (Penaeus stylirostris).

En Ecuador se produce, según datos de FAO para 2007, la mayor cantidad de langostino de América Latina -150.000 toneladas para ese año-. La práctica totalidad de la producción de este país se exporta, fundamentalmente a Estados Unidos, Europa y Oriente, algo semejante a lo que ocurre en Brasil. Allí, el cultivo de langostino es relativamente reciente -su desarrollo a gran escala se inició en 1992 con la introducción de Penaeus vannamei en el país- y ahora es una de las actividades económicas más importantes del noreste brasileño, donde el langostino se ha convertido en el segundo en la lista total de productos nacionales más exportados.

PRODUCCIÓN CRECIENTE DE TILAPIA

La tilapia es, actualmente, la tercera producción en importancia de Latinoamérica. El cultivo de esta especie ha tenido un incremento significativo en las últimas dos décadas, especialmente en las zonas norte y sur del continente sudamericano.

El principal productor latino de esta especie es Brasil, con más de 90.000 toneladas al año. Buena parte de esta cantidad se produce en el Estado de Ceará, ubicado en la región noroeste del país, y considerado uno de los principales núcleos productivos de tilapia a nivel mundial, seguido por los de Paraná y Sao Paulo, en la zona centro-sur.

En Honduras, donde según datos de FAO para 2007 se produjeron 28.356 toneladas de tilapia, la producción ha crecido en los últimos años hasta convertir al país en el segundo productor de esta especie en América Latina, especialmente de tilapia de Mozambique (Oreochromis mossambicus) y de tilapia del Nilo (Oreochromis niloticus). A día de hoy, la producción de peces de agua dulce se limita prácticamente a estas dos variedades, la primera introducida en 1954 y la segunda en 1977.

 

IMPULSO ECONÓMICO Y SOCIAL

En términos geográficos, la acuicultura de América Latina y el Caribe se ha desarrollado fundamentalmente en áreas rurales, lo que ha generado en algunos países un importante crecimiento económico. Un ejemplo de ello es Chile, donde el desarrollo de la actividad acuícola ha mejorado la economía de algunas zonas extremas y frías del país como la región de Los Lagos (X) y de Aisén (XI), situadas al sur.

Actualmente, la producción acuícola generada por los hogares pobres de Latinoamérica se orienta al autoconsumo y al comercio local de especies como la tilapia, el pacú, las carpas y los ostiones. Sin embargo, todavía no existen datos específicos respecto al impacto que esta producción genera en la economía de los países latinos. A este respecto, desde FAO afirman, no obstante, que la contribución de este tipo de acuicultura en América Latina es “importante” y que, en algunos países, sí se ha registrado un considerable aumento del consumo de pescado procedente de la acuicultura.

En lo que se refiere a generación de empleo, la acuicultura en este extenso territorio generó en 2005 unos 221.500 empleos directos y en torno a 300.000 indirectos, lo que supone más de medio millón de personas dedicadas a esta actividad. Además, el sector acuícola ha generado “una cantidad importante de productos para la exportación, así como divisas para los países de Latinoamérica y oferta interna para el consumo nacional”, explican desde FAO.

Este organismo internacional recuerda, además, que el número de instituciones de educación técnico- profesional, así como los centros de investigación y fomento de la acuicultura, también se ha incrementado en los últimos años. Así, a día de hoy, existen en el continente al menos 181 instituciones de educación que imparten estudios sobre esta actividad o relacionados con ella.

 

De manera similar, en Colombia la producción de peces de agua dulce se centra principalmente en el cultivo de tilapia del Nilo. Los principales lugares de producción en este país son los departamentos del Huila, Toima, Antioquia, Santander y Valle de Cauca, que aportan aproximadamente el 75% de la producción. Allí, la cantidad de tilapia producida ya ha superado las 27.000 toneladas al año, según estadísticas de FAO, lo que sitúa a Colombia en el tercer puesto en la lista de productores de tilapia latinoamericanos.

No hay que olvidar en este ámbito a Ecuador, donde la producción de tilapia es también una de las actividades que ha presentado un mayor crecimiento en los últimos años, incentivado especialmente por las miles de hectáreas de estanques camaroneros que fueron abandonados tras el brote del Síndrome de Taura entre 1991 y 1992. Esta infraestructura facilitó la introducción del cultivo de tilapia roja -un híbrido de cuatro especies de tilapia distintas entre las que se encuentran la tilapia del Nilo y la tilapia de Mozambique- como una alternativa en estas áreas, complementándose más tarde con el policultivo de tilapia-langostino a partir de 1995. En 2005, la superficie dedicada a estas producciones era de 2.000 hectáreas y, en 2007, en ellas se generaban un total de 20.000 toneladas de tilapia, lo que ha convertido al país ecuatoriano en el cuarto productor de esta especie en América Latina según datos estadísticos de FAO.

EL CHORITO Y OTROS MOLUSCOS

Los extremos norte y sur de Latinoamérica -aunque el primero en menor medida- también se han convertido en zonas de cultivo de moluscos por excelencia, alcanzándose en ellos los mayores niveles productivos.

El chorito (Mytilus chilensis) es la especie más producida en el continente. Esta variedad de mejillón, de gran importancia en el mercado interno latinoamericano -y, cada vez más, en el europeo-, se cultiva fundamentalmente en Chile, donde se registraron unas cosechas acumuladas a mes de enero de 2009 de 19.800 toneladas, una cantidad tres veces mayor que la de enero de 2008, según el último informe sectorial del Gobierno de Chile. Y es que, ya en 2007, la producción de chorito en este país generó, a lo largo del año, casi 150.000 toneladas de producto y, desde entonces, no ha dejado de crecer. La producción de este bivalvo también se deja notar -aunque con menor fuerza- en Argentina, donde su cultivo se desarrolla cada vez con mayor fuerza en las regiones patagónicas de Río Negro, Chubut y Tierra de Fuego.

También el sur de Brasil, concretamente el estado de Santa Catarina, se ha convertido en una importante área de producción de bivalvos, especialmente mejillón de roca (Perna perna). Esta variedad se multiplicó de manera extraordinaria en este país entre los años 1990 y 2000, cuando se pasó de una producción de 190 toneladas a una de 11.760, respectivamente. Unos años más tarde, en 2005, la región de Santa Catarina ya generaba, según FAO, el 93% de la producción total brasileña de moluscos, demostrándose así, de nuevo, el gran potencial acuicultor de la mitad sur del continente sudamericano.

Otra de las especies de moluscos bivalvos que más se produce en América Latina es la ostra. Respecto a este producto, México se ha convertido en un importante productor a nivel mundial, generando en 2007 en torno a 3.930 toneladas de este producto y aportando, con ello, más de la mitad -en torno al 53%- de las ostras cultivadas en Latinoamérica y el Caribe. Le siguen Brasil y Chile, cuyas producciones alcanzaron ese año las 1.385 toneladas y 848 toneladas, respectivamente.

Dentro del amplio abanico de las distintas variedades de ostras que se producen en América Latina, cabe destacar sobre todas ellas la ostra del Pacífico o japonesa (Cassostrea gigas), que tiene mercado principalmente en el comercio exterior. La producción de ostra chilena (Cassostrea chilensis), a pesar de su gran importancia en las décadas de 1960 y 1970, se mantiene baja para darle prioridad a la ostra del Pacífico por su valor en el mercado, algo semejante a lo que ocurre con otros mitílidos autóctonos que tampoco se han desarrollado en mayores proporciones, como la cholga (Aulacomyra ater) o el choro (Choromytilus chorus).

ip en Twitter