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La necesaria colaboración entre sector pesquero e investigación

El problema de la pesca dirigida. Pesca de azar y pesca dirigida

Miguel Oliver Massuti, Biólogo del Instituto Español de Oceanografía - 1 de diciembre de 2014 A+ A-

En abril de 1948, el biólogo del Instituto Español de Oceanografía, Miguel Oliver Massuti, hacía un llamamiento a la colaboración del sector pesquero y de la investigación con el objetivo de conjugar el conocimiento adquirido con base a la experiencia por parte de los patrones de pesca con el conocimiento teórico de los investigadores sobre los individuos capturados. Y ello con el único fin de mejorar el asesoramiento científico ya que, tal y como recoge en el artículo que a continuación reproducimos, “la previsión es una función difícil en cualquier aspecto”.

Año tras año la pesca viene ejercitándose como una actividad de carácter intuitivo, de azar, sí así puede llamarse a la experiencia que guía a los patrones de pesca en su incesante lucha par arrancar al mar la riqueza que contiene. ¡Qué éxito no se conseguiría si a esta magnífica intuición de nuestros pescadores pudiésemos unir los conocimientos suficientes para convertir la pesca de azar en racional! ¡No malgastar vuestros esfuerzos en tal banco que presentará en la próxima temporada pobre cosecha; encaminaros a tal otro! ¡Maravilloso y al parecer imposible!

No obstante, quizá en un futuro no lejano nos sea posible dar cuerpo a esa fantasía actual de la pesca dirigida. No nos faltan los primeros destellos que apuntan la posibilidad e ahondar con éxito en este intrincado problema de la previsión. Es posible ya, en la actualidad y en los países que están al frente de la investigación oceanográfica, prever la densidad de futuras cosechas, pero no aún el sitio de mas rendimiento. Este segundo aspecto se complica al intervenir en el los cambios hidrográficos del momento.

La previsión es una función difícil en cualquier aspecto. Pero más aun en cosas de la mar en que todo se nos oculta y los datos que nos pueden ser útiles han de ser arrancados y recopilados lentamente para que, en gran número puedan revelarnos algo provechoso. Se necesita, ante todo, el perfecto conocimiento de las poblaciones pesqueras de interés económico. Entendemos por tales el conjunto de peces de una misma especie que vienen juntos, están sometidos a las mismas migraciones y se reproducen entre ellos. Estas poblaciones son las que, al reunirse en distintas épocas de año y en determinados lugares, forman los llamados bancos. Las concentraciones están regidas, casi siempre, por necesidades fisiológicas y ambientales. Por tanto, no conoceremos perfectamente una población si desconocemos su ambiente.

Métodos de estudio de una población pesquera
La necesidad de conocer las poblaciones pesqueras para hacer factible la previsión de sus desplazamientos, ha dado vida a la técnica ictiométrica. Se aparta esta de la sistemática general, rebasando sus límites. Aquí no interesa el individuo en sí, sino la raza o población a la que pertenece; sólo múltiples medidas permitan clasificar las diversas poblaciones de una especie. Los principales creados res de la técnica ictiométrica fueron los científicos alemanes Heincki, Ehrenbaum, Buekman, el noruego Hjort y los daneses C.G.J. Petersen y J. Schmidt.

La técnica ictiométrica nos permite calcular datos biométricos de una población y ésa no tendrá secretos para nosotros cuando a los anteriores datos adjuntemos los biológicos y los hidrográficos.

Para la obtención de datos biométricos es preciso hacer múltiples observaciones y sobre el mayor número posible de individuos. Los valores medios así obtenidos, nos permitirán la comparación y delimitación de razas y poblaciones. Los caracteres estudiados en biometría son múltiples, pero los más útiles son los más fijos. Son interesantes: la longitud de la cabeza, el diámetro del ojo, el número de radios de las aletas pares o impares, los escudetes ventrales, el número de vértebras, etc. De todos ellos el que se considera más importante, por ser más estable, es el número de vértebras. La media de los distintos caracteres y en especial la de las vértebras, ha permitido formular una ley general; “la media vertebral de una población crece con la latitud” y probablemente igual hacen todos los demás caracteres derivados de un punto de proliferación. Otro carácter importante y de gran utilidad para el asunto que nos ha llevado a redactar este artículo, la previsión, es el de las escamas y los otolitos. Sobre estas formaciones calcáreas queda perfectamente marcada la sucesión de inviernos y veranos -bandas caras y anchas seguidas de otras estrechas y oscuras, señalando, respectivamente épocas de crecimiento rápido y buena nutrición y épocas de crecimiento lento- que son la clave para la determinación de la edad. Comparando la edad con la talla podemos obtener las curvas de crecimiento de la observación de las cuales se dedica que, en una especie, los individuos de razas septentrionales crecen más lentamente pero alcanzan mayores tallas que los meridionales.

Por lo que concierne a los datos biológicos están, entre los más interesantes, el sexo y el estado sexual. El primero se determinad por la simple observación de las gónadas, puesto que el dimorfismo sexual no es frecuente entre los peces. El estado sexual nos da idea del desarrollo alcanzado por las gónadas. Para la determinación de este carácter se toma como base la escala de I a VIII que Hjort empleó en el estudio del arenque y más tarde J. Le Gall para la sardina. Estos datos expresan el volumen que las gónadas ocupan dentro de la cavidad abdominal. Por ellos y tras la construcción de una gráfica podemos deducir la época del año en que tiene lugar la madurez sexual de una población y, por tanto, su momento de puesta.

Por lo que respecta a los datos hidrográficos, no menos importantes será interesante conocer las variaciones térmicas y salinas que pueden afectar de una u otra forma a las poblaciones que son objeto de atención y explotación. Es necesario el conocimiento de la fauna planctónica, base de la alimentación de gran número de especies comestibles, cuya densidad puede ser causa de su abundancia e influir no poco en el desenvolvimiento de una generación en desarrollo. Las pescas planctónicas nos servirán también para determinar los sitios de puesta, pues las capturas llevadas a cabo en estas aguas, presentarán ente sus componentes, huevos de la especies que sea.
Por el conocimiento de estos datos, que damos como principales y de otros muchos secundarios pero no menos importantes, nos será dado adentrarnos en el difícil problema de una previsión.

Procedimiento para llevar a cabo una previsión
Al hablar de previsión de cosechas (pescas) podemos hacerlo refiriéndonos a dos tipos. Previsiones a largo plazo y previsiones a corto plazo. Las primeras están basadas en la recopilación estadística. Para hacer posible la predicción de las fluctuaciones en la producción es necesario la observación de los datos acumulados durante muchos años y con el cuidado suficiente para que de ellas pueda sacarse algo provechoso. El fenómeno observado en Noruega, sobre el año 1875, llamado “pesca milagrosa” por la enormidad de arenques que se capturaron y que provocó la creación de una nueva industria, la utilización de los subproductos del pescado, fue una llamada a la ciencia. Los científicos suecos Pettersson y Ljungmann se interesaron por el asunto y encontraron documentos que atestiguaron que semejantes pescadas habían tenido efecto en otros tiempos, separados por periodos de 111 años. Posteriormente y por la observación estadística, se ha comprobado que estos periodos están subdivididos presentando máximos intensos octodecenales y novenales.

Investigadores americanos comprobaron que igual ocurría para el salón en las costas de América del Norte. Esta especie presenta, separados por periodos constantes, años de escasez alarmante y lo curiosos del acaso es que esta fluctuación parece afectar también a algunas especies terrestres de aquellas costas.

Se desconocen, por el momento, las verdaderas causas que rigen esta periodicidad que las estadísticas dejan al descubierto. Le Danois ve en ello la influencia de las transgresiones atlánticas y en sus trabajos demuestra los efectos que estos movimientos ejercen sobre las distintas especies. Hoy podemos afirmar que una buena estadística mantenida durante muchos años puede darnos idea de la fluctuación den la producción. desde luego, estas previsiones a largo plazo no son las interesantes puesto que a la industria pesquera lo que de verdad podría interesarle, sería la previsión de un año para otro, o sea a corto plazo.

La previsión a corto plazo es la que tiene una importancia más inmediata. Este aspecto de la cuestión puede ser enfocado desde distintos puntos de vista y entre los más importantes están la previsión por el estudio de las larvas y la previsión por la edad deducida de las escamas u otras formaciones calcáreas.

Se funda el primer método en el estudio planctónico de una zona de puesta que nos permite hacer un recuento y deducir el porcentaje larvario de una especie. Las larvas, tras el correspondiente desarrollo, se transformarán en individuos de valor económico. Por tanto no es aventurado suponer que de una población larvaria considerable tendremos, a su debido tiempo, una aceptable población adulta que hará aumentar, en proporción el rendimiento de pesca. Sabiendo (datos que la observación y estudio nos revelan) los años que una especie tarda en transformarse de larva en individuo comerciable, no nos será difícil predecir el año en que esta generación larvaria que hemos calculado de buenas proporciones, hará sentir su influencia en el rendimiento pesquero.

El fundamento del segundo sistema es el siguiente: en una población pesquera se pueden agrupar los individuos en las llamadas clases anuales o de reclutamiento. Estas clases están formadas por todos los individuos de una misma edad (la edad como ya hemos dicho, puede ser determinada por las escamas. El “stock” anual de una población está determinado por las cales que han alcanzado la talla comercial. Según que estas clases sean de proporciones voluminosas o o, el “stock” será provechoso o de escaso rendimiento. La clase que aún no ha llegado a la talla comercial, pero que está próxima a ella, es la que nos puede orientar para prevenir el futuro productivo del banco. Su influencia beneficiosa o desfavorable se dejará sentir al año siguiente cuando la talla de sus componentes alcance el límite inferior de las aprovechables. Por tanto, en todos conceptos, es interesante seguir a través de los años, la existencia de una clase anual abundante. Cuando los individuos de esta clase adquieran la talla comercial, se obtendrán campañas beneficiosas. Las capturas serán malas cuando las pescas de tallas comerciales correspondan a clase anuales pobres.

Esquematizando, podemos suponer que el rendimiento de un “stock imaginario, viene determinado por las clases que llamaremos: A, B, C. Otra, la D, será una que no ha alcanzado aún la talla comercial. Al año siguiente tendrá efecto del reclutamiento de la clase, D, que entrará a formar parte del “stock”. En cambio la A desaparecerá de él, por senectud de sus individuos. Las nuevas clases que caracterizarán el “stock” B, C, D nos darán una idea de cual será el rendimiento de pesca. Si suponemos que las clases A y C son de densidad débil, el rendimiento del año en curso será pobre, en pero cambio podemos augurar buena pesca para el año próximo, puesto que el reclutamiento A, que deja de formar parte del “stock” es sustituido por el D que sabemos es de proporciones favorables.

Las condiciones hidrográficas del medio, en las que influyen bastante las transgresiones oceánicas, tienen gran importancia por lo que se refiere al rendimiento de los fondos de peca. “La cresta novenal de 1930-1931- escribe Le Danois-, determinó un comienzo de campaña mediocre que no sorprendió a los armadores, prevenidos ya por nosotros”.

Todo lo expuesto nos da a entender que, conocimiento una población y el ambiente que le es propicio, nos será posible proceder a la precisión, Como ya se ha apuntado, mas adelante, la previsión para ser completa ha de abarcar dos aspectos: prevenir la densidad de pesca y predecir el banco más productivo. Este segundo punto es mucho más complicado y por ahora se mantiene insoluble.

Actualmente son posibles las previsiones para especies como el arenque, cuyas poblaciones casi no tienen secretos para el investigador. En países como Franca ha sido posible prevenir a los armadores e industrias pesqueras en general de las contingencias que aguardaban a la próxima cosecha. Estas posibilidades son consecuencia de una labor callada, mantenida durante muchos años, que está ahora empezando a rendir frutos como premio ala labor desarrollada. En especies no menos interesantes como son la sardina y el bacalao ha sido posible aún abordar este problema, porque queda mucho para aprender y no son pocos los secretos que hay que desentrañar. La naturaleza se va doblegando a medida que la voluntad del hombre se lo impone, pero sólo un trabajo intenso y duro con férrea voluntad, logra éxitos en el complicado problema de avanzar en lo desconocido. Se hizo bastante, pero falta mucho por hacer. Para triunfar en los problemas que nos afectan directamente como son los concernientes a la pesca, no cabe otra alternativa que una colaboración perfecta entre la intuición del patrón de pesca, fruto de su experiencia y la labor científica que puede sacar consecuencias de la observación y experimentación. Colaboración perfecta entre industriales, patrones y científicos, puede conseguir lo inesperado.

 

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