Influencia del medio ambiente en la vida de los moluscos
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En el número extraordinario del 15 de abril de 1964, Manuel López Benito explica los factores que influyen en la vida de los moluscos. Este investigador vigués y profesor en el Instituto Santa Irene ha escrito numerosos artículos en IP. Manuel López Benito En el estudio de cualquier molusco que viva enterrado o sobre el fondo de una zona de playa es de la mayor importancia el conocimiento no sólo de la biología, fisiología, cambios en su composición química a lo largo de las diferentes estaciones del año (para poder determinar la época en la que presenta su mayor poder alimentario), etc., sino también, la posible relación de todos estos factores con lo que ocurre el ánimo tiempo en las arenas o sedimentos sobre las que él reposa y en la masa de agua en cuyo seno desarrolla su vida.No cabe la menor duda de que en las variaciones que en un minucioso estudio del fondo y del agua del mar podemos encontrar cuando determinamos, por ejemplo, el contenido en materia orgánica en uno y otro medio, estriba la solución de muchos interesantes problemas, tales como el de conocer si un molusco se alimenta de partículas suspendidas, de detritus, etc., que llevan las masas de agua o, si por el contrario, su principal base alimenticia radica en el sedimento de toda esta materia orgánica depositada ya sobre las arenas. Es, por todo ello, y está claro, que un estudio de un molusco del tipo del berberecho, almeja o navaja, deberá siempre ir acompañad de un minucioso y exhaustivo trabajo enfocado a descifrar lo que está sucediendo a la vez, en el agua del mar y en las arenas sobre las que este molusco vive. EL MEDIO AMBIENTE La acción de las corrientes determinarán asimismo otras zonas y áreas diferentes, con buenas posibilidades para el engorde y desarrollo de esos u otros moluscos, tales como el mejillón que pueden encontrarse suspendidos de las ciertas de os pontones y son sometidos a la acción de las corrientes a que antes nos referíamos. En zonas de poca profundidad la luz puede penetrar hasta el fondo, lo que favorece el desarrollo del fitoplancton y en definitiva si las condiciones generales son favorables, todo esto se traduciría en un aumento de alimento, y una mayor proliferación de moluscos. Pero no es sólo en este lugar, sino que la acción de las corrientes determinarán asimismo otras zonas y áreas diferentes, con buenas posibilidades para el engorde y desarrollo de esos u otros moluscos, tales como el mejillón que pueden encontrarse suspendidos de las ciertas de os pontones y son sometidos a la acción de las corrientes a que antes nos referíamos. Con las limitaciones pertinentes, podemos afirmar aquí, la conveniencia de las corrientes, cuando su velocidad se mantiene dentro de cueritos límites, dada su contribución al transporte de alimentos. Este alimento está formado, en parte, por fitoplancton y zooplancton, al que acompañan también otras sustancias suspendidas, tales como detritus orgánicos, excrementos de organismos, etc. Todo va a íntimamente unido y es muy difícil su separación., No obstante, se suponía que la cantidad de estos detritus que acompañan al plancton y que forma parte del alimento de los seres marinos, era muy importante, y se hacía necesario por lo tanto su estudio y la determinación del porcentaje en que la misma entraba a formar parte de la composición total de la materia suspendida. Verwey (1952) señala la importancia que estos detritus orgánicos adquieren en las aguas costeras y supone que el alto porcentaje observado en estas áreas se debe a la mezcla de agua dulce y salina, ya que donde se encuentran estas masas diferentes de agua, se produce una mortalidad parcial del plancton, debida al cambio de salinidad y temperatura. También Postma (1951) pone de relieve estas precipitaciones y hundimientos de plancton que hace aumentar la cantidad total suspendida en la masa de agua por la tendencia a establecerse un equilibro entre la masa presente en el fondo y la contenida en el agua. La producción de detritus se produce constantemente ya que la mezcla de agua dulce y salina no cesa. Posteriormente, las corrientes combinadas con otras condiciones favorables, tales como la poca profundidad, mantienen mucho material en suspensión que en lugares tranquilos es posteriormente depositado, siendo así asequible a aquellas otras que aprovechan el sedimento del fondo. Ni que decir tiene que en estas zonas el número de individuos ha de ser grande.
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