En la edición extraordinaria del mes de abril de 1941, el profesor Classen analiza la posibilidad económica de instalar una fábrica de aprovechamiento de subproductos en Galicia. No es el único artículo de Classen publicado en IP sobre este tema puesto que Theodor Classen analiza, en varios números de la década de los 40, la necesidad de optimizar todo aquello que se extrae del mar, los residuos generados en la limipieza del pescado y en las conserveras o incluso especies que, por entonces, se descartaban como los tiburones.
Theodor E.A.Classen
Harina de pescado: Posibilidades para su obtención
La importancia de la harina de pescado para pienso, es reconocida por todas las autoridades pecuarias. Su consumo va aumentando rápidamente, no solo en el extranjero, sino en España, donde la escasez de piensos proteicos está frenando la regeneración de la ganadería.
En Alemania se consumieron para engordar cerdos, aproximadamente 15.000 toneladas en 1934. El mismo país consumió más de 150.000 ts. en 1937, (con las mismas fronteras), de las cuales más de 100.000 se han importado anualmente. Teniendo en cuenta que, con una pesca de unas 500.000 ts. en 1937, la producción de harina de pescado ha sido, en Alemania, de casi 43.000 toneladas, España, si las condiciones de la industria fuesen iguales, podría producir más de 30.000 de harina y 10.000 de aceite.
La pesca de Galicia ha alcanzado en 1934 en total 125.000 ts., de las cuales más de 65.000 han sido sardinas. Se puede calcular que en Galicia, el total de los desperdicios de las principales clases de pescado, o sea de las fábricas de conservas y de la exportación en fresco, contando un 20% del peso vivo de las sardinas. bonito, anchoa y otros, representan por lo menos unas 2.700 ts., que convertidas en harina de pescado para piensos y en aceites crudos, representarían un valor de más de 8,5 millones de pesetas. Refinando el aceite, este valor aumentaría considerablemente.
Aparte de los desperdicios directamente disponibles, en algunos años se nota sobreproducción de pesca, en particular de sardinas, que ni la industria conservera, ni los saladores o fresqueros pueden absorver. En estos casos, los pescadores están obligados o a limitar su pesca, o a tirar cantidades considerables al mar. Si los pescadores supiesen que cualquier cantidad de sardinas, invendibles para la industria, sería absorbida por una organización de aprovechamiento (la fábrica de subproductos) a un precio mínimo, no limitarían la pesca y traerían todo el excedente a tierra.
Por el momento no se pueden hacer cálculos, sobre la Cantidad de sobrantes de sardina disponibles para el porvenir, pero se puede imaginar que en buenos años de pesca suele ser considerable. La absorción total de la sobrepesca, del pescado invendible o averiado y de los desperdicios, no es solamente un negocio remunerativo, sino también una obligación de gran interés nacional.
Cierto, que hay algunas dificultades en la realización de una organización completa del aprovechamiento de los desperdicios. Es un hecho probado, que el aprovechamiento racional y remunerador de los desperdicios de la pesca depende de dos factores: el costo de la materia prima y su cantidad. Los precios de la harina de pescado, o de abonos y del aceite en el mercado internacional, han sido más o menos estables en estos últimos años, a fuerza de competencia de nuevos países productores. Harina de pescado de la mejor clase, que se vendía en el año 1928 a £ oro 20/21 ts., valía en 1939 £ papel 14-15.
En vista de estos precios relativamente bajos, las fábricas de pequeñas dimensiones han de soportar gastos generales excesivos. Como estos gastos no aumentan en proporción a la producción, el negocio tiene que ser tanto más lucrativo, cuanto más aumente su volumen, y existe un cierto mínimo de producción que es indispensable alcanzar. Como tal límite en Alemania se considera la cantidad de 40 toneladas de desperdicios para tina fábrica independiente. Con 40 toneladas diarias u 800 toneladas al mes el negocio, ofrece allí beneficios interesantes. En España las condiciones son algo distintas.
En Galicia dos inconvenientes aumentan el costo de los subproductos: el precio relativamente alto de los desperdicios, y la diseminación de la industria pesquera en pequeños puertos.
La forma de organización cooperativa propuesta por mi tiende a remediar estos inconvenientes, aumentando el volumen del negocio y evitando la creación de pequeñas unidades no viables. Cuando todos los productores de desperdicios están interesados directamente en los beneficios de la empresa, el precio de la materia prima tiene menos importancia para ellos.