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Siglas y funciones mágicas: LC-PUFA

Javier Varona - 24 de octubre de 2011 A+ A-

Dada la importancia que tienen las siglas LC-PUFA en lo que a efectos beneficios sobre la salud cardiovascular y su alta presencia en los productos del mar se refiere, no está nada mal que nos vayamos familiarizando con ellas. Como siempre, proceden del inglés -de allá donde se investiga- que significan “ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (Long Chain PolyUnsaturated Fatty Acids).

Viene esto a cuento porque el término Omega-3, del que se ha abusado y se sigue abusando por doquier, está ya un tanto manido. las virtudes del Omega-3 que nadie niega son muy variadas y están perfectamente diferenciadas en dos grupos:

El primero lo constituyen una serie de grasa que tienen de 1 a 3 dobles enlaces a partir del Carbono-3 de su molécula o cadena, de ahí Omega-3, formadas por 14 a 18 eslabones, consideradas como de “cadena corta”, de las que la más conocida es el ácido alfa-linoléico (ALA), precursoras de las de “cadena larga” muy presentes en el mundo vegetal (aceites, frutos secos, etc.). Sin ácidos grasos esenciales , con unas funciones que tienen que ver con la nutrición en su misma.

Estas funciones condicen a que en algunas marcas de producto puedan apreciarse alegaciones nutricionales, que solo deberían vincularse con la propia nutrición pero con nada más, existiendo innumerables y transgresiones interesadas que les atribuyen propiedades terapéuticas en la patología cardiovascular, lo que es incierto. Por todo ello, las autoridades sanitarias de la UE, ante tanto despropósito, no han tenido más remedio que tomar cartas en el asunto preparando una legislación adecuada, legislación que no acaa de salir, por las fuertes presiones que se sospecha se ejercen también desde partes interesadas.

El segundo lo constituyen las que tienen de 5 a 6 enlaces, también a partir del ACarbono-3, formadas por 20 ó 22 eslabones, consideradas como de “cadena larga” de las que las más conocidas son el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el docosahexaenoico (DHA), casi exclusivamente presentes en los productos del mar.

SOn también ácidos grasos esenciales, con unas funciones que tienen que ver no sólo ya con la nutrición en si misma, sino que entre sus probadas propiedades están la de contribuir a la regulación de la función inmunitaria, mejorar la función vascular y metabolismo energético, reducir el riesgo de trombosis, mortalidad cardiovascular, arritmias cardiacas, infarto de miocardio, niveles circulantes de lipoproteinas de baja densidad (colesterol malo) y triglicéridos, muerte súbita, mortalidad cardiovascular y presión sanguínea, según un informe aportado por el Alaska Seafood Marketing Institute titulado ·Fomento del consumo de ácidos grasos poliinsaturados OImega-3 (del pescado) de cadena larga” que ha servido de base a Comité Asesor Conjunto de los Departamentos de Agricultura (USDA) y de Salud (HHS) de los Estados Unidos, para revisar sus Normas Dietéticas en 2005.

Por todo lo anterior es un error confundir unas grasas con otras y es de esperar que la nueva normativa europea sobre alegaciones comerciales haga una distinción clara y precisa sobre los beneficios de unas y otras, lo que según vemos los que estamos detrás de los borradores que circulan, no está bien claro que el pescado, a pesar de todo, vaya a salir bien parado.

La citada futura normativa va a tener dos agendas, una sobre las denominadas “alegaciones nutricionales”, muy avanzada y a punto de salir, y otra sobre “alegaciones de salud”, apenas iniciada, en clara cohesión con lo que se ha comentado más arriba en este artículo.

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