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La ONG vuelve a insistir en los vínculos con la pesca IUU

EJF documenta casos de abusos laborales en 13 países y reclama "transparencia" a la industria global

IP - 11 de junio de 2019 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

Entre los meses de agosto y de diciembre de 2013, el pesquero sin pabellón “Isabel” permaneció amarrado en el Puerto de Las Palmas de Gran Canaria. Su tripulación, 12 marineros procedentes de África Occidental (Costa de Marfil, Ghana, Mauritania y Senegal) habían sido supuestamente contratados para una campaña de tres semanas en aguas de esta área del continente africano. Pero una disputa entre los propietarios del buque llevó a uno de ellos a dirigirlo hasta el puerto canario. Allí, las autoridades españolas detectaron una serie de infracciones de seguridad y administrativas, entre ellas que se trataba de un barco sin abanderamiento. Durante los meses que el buque permaneció amarrado en Las Palmas la tripulación se vio obligada a vivir a bordo en unas condiciones sanitarias, alimentarias y de habitabilidad “inadecuadas”. En cinco meses percibieron, cada uno, un salario de 300 euros, lo que supone el 25 % de su retribución. A su regreso a Costa de Marfil en enero de 2014, uno de los tripulantes falleció ahogado, evidenciando falta de medidas de seguridad adecuadas.

Este caso, sucedido en aguas españolas, es uno de los 11 casos de trabajo forzoso en la pesca que recoge el último informe de EJF, la Environmental Justice Fundation. “El trato a la tripulación del “Isabel” en Las Palmas demuestra que los casos de abuso en el sector pesquero pueden ocurrir en cualquier parte del mundo y no son problemas aislados de la pesca en los países en desarrollo”, apunta la ONG, quien también incluye en su informe los al menos 12 casos de abusos laborales a inmigrantes en Reino Unido e Irlanda. El resto de los casos, como es habitual, se concentran en el Sudeste Asiático.

Bajo el nombre de “Sangre y Agua: el abuso de los derechos humanos en la industria pesquera global”, el documento detalla casos de esclavitud, servidumbre por deudas, alimentos y agua insuficientes, condiciones de vida inmundas, agresiones físicas y sexuales e incluso asesinatos a bordo de buques pesqueros de 13 países que operan en tres océanos. “Desde la UE y Estados Unidos hasta Asia y América del Sur”, indica la ONG. Teniendo en cuenta sus últimas indagaciones, la organización demanda la “ratificación urgente” de los acuerdos internacionales diseñados para mejorar los derechos de los trabajadores, las inspecciones y su aplicación. En concreto menciona el ILO 188. Además, plantea la necesidad de lograr una transparencia total en la industria también es crucial para poner fin al ciclo de abuso, debido a las múltiples conexiones entre tráficos humanos, abusos laborales y pesca ilegal. Es lo que EJF denomina el “círculo vicioso del abuso en los océanos”.

ROMPER EL CÍRCULO

Una vez más, la organización concentra en el caso de Tailandia, como ejemplo de malas prácticas en el ámbito social y laboral, sus preocupaciones. En muchas ocasiones, las indagaciones en el sector tailandés han revelado “cuán fácilmente pueden ser explotados los migrantes recién llegados”. Los pescadores, que desconocen el idioma tailandés, firman contratos en dicho lengua. Existe además la figura del corredor, que cobra tarifas “exorbitantes y con intereses” que en numerosas ocasiones se deducen de los salarios de los trabajadores y crean las condiciones para la servidumbre debido a las deudas.

Ahí empieza el “círculo vicioso”, que no hace más que ensancharse debido a prácticas de pesca no sostenibles. Más pesca INNDR, menos disponibilidad de recursos y menos ganancias. “Para mantener las ganancias, los propietarios de barcos sin escrúpulos buscan reducir sus costos mediante la pesca ilegal y el trabajo forzado, en condiciones de servidumbre y esclavitud. Esta explotación no gestionada y destructiva de los ecosistemas marinos hace que las poblaciones de peces caigan aún más, y el ciclo continúa”, denuncia la organización.

Al mismo tiempo, la ONG advierte que la corrupción y la mala gobernanza alimentan el problema, limitando la gestión efectiva y el cumplimiento de las leyes. Sin embargo, “es la casi total ausencia de transparencia en la industria pesquera mundial lo que permite que estas prácticas nocivas florezcan, afirma el informe”, subraya la organización, que insta a los operadores mundiales a suscribir su “Carta para la Transparencia”. Se trata de un conjunto de diez medidas “sencillas” como la publicación de listas de licencias de embarcaciones o el número de identificación único para embarcación. Se trata de “medidas que están bien al alcance de cualquier país, que harían mucho más fácil la identificación y actuación contra operadores ilegales, mientras que recompensaría a las empresas legítimas y respetuosas con la ley”, cree la organización.

 

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