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Investigación internacional

Los análisis de ADN para identificar especies son más baratos que el importe de las sanciones por fraude

IP - 15 de abril de 2019 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

El fraude alimentario en la pesca existe. Puede ser accidental, debido al intercambio de especies similares en aspecto y gusto que se produce por fallos humanos, o intencionado cuando tiene fines directamente lucrativos. Es decir, cuando el consumidor adquiere una especie de menor valor pensando que es otra, fruto de una intención deliberada de una parte de la cadena de valor. El caso es que la correcta identificación, y etiquetado, de las especies pesqueras sigue siendo uno de los desafíos de las cadenas de trazabilidad de los productos del mar y ha sido, en los últimos años, motivo de debate e investigación en numerosos Estados de la UE.

Uno de los métodos infalibles para evitarlo, y saber a qué especie se corresponde realmente un pez, son los análisis de ADN. Hasta la fecha existe la creencia de que es un proceso caro, pero una investigación científica en la que han participado expertos del Joint Research Centre (JRC), así como de centros de la NOAA; Universidad de Bergen (Noruega) o la Universidad de Dinamarca, desmonta esta creencia. El informe concluye que el coste de los análisis de ADN para determinar la especie de un ejemplar es relativo si lo comparamos con el importe de las sanciones que puede alcanzar un caso de fraude e intercambio de especies. Los autores instan a las autoridades a “aprovechar los beneficios de invertir en técnicas de análisis de ADN de peces para hacer cumplir las leyes de la UE y proteger las actividades pesqueras sostenibles”.

Las conclusiones fueron realizadas a través de encuestas realizadas a instituciones de 30 países. Se identificaron 57 investigaciones de cumplimiento y se determinó que los costos del análisis de ADN eran menores que el valor de las confiscaciones o multas impuestas por infracciones. Es el caso del bagre en EEUU. En 2003, ante la queja de la asociación de productores de esta especie de la importación masiva de bagre de baja calidad, el Gobierno impuso un arancel antidumping. El informe recoge que varias compañías intentaron eludir el arancel y continuaron importando bagres con otros nombres de especies (como mero, lenguado). El valor del mero es cuatro veces mayor que el del bagre congelado. Algunas compañías etiquetaron erróneamente y vendieron el bagre como mero. Así lo corroboraron análisis de la NOAA, que estudió en concreto nueve casos. Se analizaron 1505 muestras a un costo total de 61 780 dólares. En cuatro de los nueve casos se encontró evidencia de etiquetado incorrecto y se juzgó que el fraude era suficiente para imponer sentencias de cárcel. Las multas totales (basadas parcialmente en los impuestos evadidos) en estos cuatro casos ascendieron a 1,6 millones de dólares. Así, el total de multas superó los costos analíticos en 27 veces

NOAA reportó información de 43 casos adicionales, relacionados con capturas ilegales o importaciones de mamíferos marinos y especies en peligro de extinción y prácticas de pesca ilegales (por ejemplo, artes ilegales, falta de dispositivos de exclusión de tortugas). Los 43 casos implicaron el análisis de 593 muestras, con un costo de 24 343 dólares. En total, se encontraron evidencias de infracciones en 33 de los 43 casos y se impusieron sanciones por valor de 1,7 millones de dólares. La cifra es 74 veces más que los costos analíticos.

SOSTENIBILIDAD Y CONFIANZA DEL CONSUMIDOR

Los autores del informe señalan que prácticas como la sustitución de productos amenazan los objetivos de la PPC en términos de sostenibilidad y afectan directamente a la confianza del consumidor. “Las técnicas de análisis de ADN han hecho enormes progresos en los últimos años y pueden ser muy efectivas para enfrentar tales desafíos”, indica el JRC. Estos métodos ofrecen a las autoridades la capacidad de identificar especies, determinar el origen de las capturas y, en caso de que escapen de las granjas acuícolas, determinar en qué granja se han escapado las especies de acuicultura que se encuentran en las capturas silvestres.

A pesar de su beneficio, el análisis de ADN todavía no se usa de manera rutinaria en las investigaciones sobre el cumplimiento de la legislación de pesca y acuicultura. “Sin un análisis objetivo de costo-beneficio del uso de estas técnicas, puede ser que hayan sido consideradas como demasiado caras”, indica el organismo de la CE. Este estudio, indica, llenaría este vacío.

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