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8M y pesca: Un momento para el compromiso y el cambio

IP - 8 de marzo de 2019 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

Líderes del movimiento feminista en la pesca analizan, en un artículo elaborado con motivo del 8M, los retos a los que se enfrenta la mujer en la pesca. El cambio, dicen, está en marcha aunque es necesario un compromiso mayor de industria, administración y de las propias mujeres que integran la cadena de valor de la pesca en todo el mundo. Son unos 100 millones de trabajadoras. 

La mujer en el sector pesquero no vive ajena al momento de reivindicación global que busca poner en valor el papel de la mujer en la sociedad y en el ámbito laboral. Se estima en 100 millones el número de mujeres que trabajan en la pesca y en su cadena de valor en todo el mundo. “Es un sector industrial dominado por los hombres, pero es un entorno fértil para la reforma”, según se destaca en el manifiesto “Impulsando a las mujeres en el sector pesquero y acabando con la desigualdad de género”, elaborado con motivo del Día Internacional de la Mujer (el 8 de Marzo) por un grupo de siete mujeres representantes de organizaciones internacionales de la mujer en el sector y difundido en España por Industrias Pesqueras. Representantes de WSI (Woman in Seafood); de la Asian Fisheries Society; Women in Seafood Australasia; la African Women Fish Processors and Traders Network (AWFISHNET) y She4sea firman el texto.

El artículo destaca el impulso al asociacionismo de la mujer en la pesca a nivel internacional, algo perceptible también en España con la puesta en marcha de Anmupesca, la Asociación Nacional de Mujeres en la Pesca, o diversas iniciativas regionales. Es el caso de Andalucía. Por otra parte se recuerda que Santiago de Compostela acogió en noviembre la primera conferencia internacional de la mujer en la Pesca, que finalizó con una declaración institucional. Marruecos tomará el relevo en 2020. “Es un paso importante, pero todavía necesitamos la participación de todos los actores relevantes de productos del mar para un cambio real. Queremos llamar la atención y pedir a la comunidad de los productos del mar, tanto privada como pública, que se involucre más activamente en el logro de una verdadera igualdad de género”, reza el artículo difundido a nivel global.

Las firmantes hablan de una presencia “intensiva” de la mujer en una industria “dominada por los hombres”. “Las trabajadoras están consistentemente representadas en posiciones poco cualificadas, mal pagadas y de bajo valor, mientras que los hombres dominan las posiciones de poder”, destaca el texto. Las mujeres representarían más del 15 % del trabajo en el sector. Su presencia en la pesca continental llega al 20 %; dominan en un 85 %  la industria de procesado; desempeñan un papel crucial en la acuicultura, con un 30 % en la cría de salmón en Chile, el 50 % en Zambia y el 72 % en Asia. En el otro extremo de la cadena de valor es el reino de los hombres, los hombres dominan los cargos directivos: el 99 % de los CEOs del sector son hombres y su presencia en las juntas directivas y organizaciones profesionales alcanza el 90 %.

En los últimos años la visibilidad de la mujer en los medios de comunicación especializados en pesca se ha ido incrementando, destacan las firmantes. Sin embargo, muchas veces en forma de sección propia dedicada a mujeres o áreas como “mujer del mes”, lo que apunta a la necesidad de ir más allá. “Las iniciativas que aumentan la visibilidad de las mujeres que muestran la diversidad y la importancia del papel que desempeñan en la industria merecen ser subrayadas, celebradas y replicadas en los lugares de trabajo”, sostiene el texto, en el que se valora que por primera vez las discusiones de género estarán presentes en los principales encuentros internacionales  del sector, como son la Seafood Explo Global de Bruselas, o antes la de Boston. Las iniciativas privadas en el seno de empresas como Nueva Pescanova, que ha puesto en marcha la iniciativa “Women in Pescanova” para aumentar la visibilidad de las mujeres, mejorar las condiciones de trabajo, las prácticas de integración y promoción, y apoyar el talento femenino, destacan las firmantes; así como medidas similares activadas por SalmonChile o el grupo de trabajo irlandés “Women in Fisheries” es reflejo de que “tenemos un nuevo discurso en la comunidad pesquera, hay nuevos actores en este escenario y nuevos compromisos. Pero, ¿están las cosas realmente cambiando o en el camino del cambio? “El reconocimiento de la importancia de las mujeres no significa el reconocimiento de las desigualdades basadas en el género”, reconocen las firmantes. Para las autoras todas estas recomendaciones y directrices voluntarias, a pesar de su alto valor simbólico, se enfrentan a “un historial de lenta incorporación a la política y acción pesqueras”.

Las impulsoras del documento son optimistas, aunque con con reservas. “Ha llegado el momento, pero también estamos convencidas de que el cambio no está garantizado”, escriben, antes de enumerar una lista de cuatro consejos para empezar a consolidar esta corriente.

El problema de la mujer en la pesca no distingue regiones ni países. Se enfrentan a una situación “altamente desequilibrada y en casi todos los países”. La brecha salarial de género sigue siendo el mejor reflejo de esta situación. “Una de las causas de la brecha salarial de género es que los fuertes estereotipos impiden que las mujeres se inscriban en ciertos trabajos “masculinos”. Los estereotipos de género pueden encerrar a las mujeres en trabajos con salarios más bajos pero, incluso a menudo a las mujeres se les paga menos por hacer el mismo trabajo”. A todo ello se añade que “el embarazo y la maternidad todavía se consideran en muchas empresas como una carga económica y evitan que las mujeres obtengan empleos estables”. No ayudan las políticas de gasto público en el sector, consideran. El modelo actual, enfocado al sector extractivo y no a la transformación, donde se acumula la masa de trabajo femenino, está provocando que se pierdan oportunidades “para desafiar el desequilibrio de género y consolidar las desigualdades de género”.

Las impulsoras del documento son optimistas, aunque con con reservas. “Ha llegado el momento, pero también estamos convencidas de que el cambio no está garantizado”, escriben, antes de enumerar una lista de cuatro consejos para empezar a consolidar esta corriente. El primero, recordando que son las propias mujeres de la industria las que necesitarán desafiar sus posiciones y articular los mecanismos necesarios para introducir cambios en cada una de sus culturas. En segundo lugar, creen que las profesionales que ya están trabajando en la igualdad de género en la industria pesquera deben “elevar el nivel de comprensión” de otros profesionales sobre por qué la igualdad de género es importante para la industria pesquera. El tercer lugar se anima a las profesionales a crear nuevos escenarios para lograr una industria equitativa, un objetivo que también necesitará de la implicación de los hombres: “La igualdad no debe apreciarse como un problema propio de las mujeres, hay que alentar el compromiso de los hombres”. Es la cuarta y última recomendación que hacen. Es un desafío ambicioso, “pero no imposible”. “Como el año pasado, 2019 será un año histórico para nuestra causa”, finalizan.

El artículo original está firmado por Marie Christine Monfort, presidenta y fundadora de la WSI (International Association for Women in the Seafood Industry); Natalia Briceno-Lagos, Project manager de WSI; Meryl Williams Chair, del Gender in Aquaculture and Fisheries Section de la Asian Fisheries Society; Jayne Gallagher y Leonie Noble, de la WISA (Women in Seafood Australasia); Editrudith Lukanga, presindeta de la African Women Fish Processors and Traders Network (Awfishnet); y Tamara Espiñeira, coordinadora de She4sea, iniciativa dentro de la Conferencia de Ciudades del Arco Atlántico. 

 
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