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Investigadores plantean dividir el caladero de sardina de la Península para mejorar su gestión

IP - 25 de enero de 2019 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

La sardina acumula una década fatal en la que las descargas no han parado de reducirse hasta el punto de que el ICES recomendara el cierre total de la pesquería para no poner en riesgo su sostenibilidad. Esta situación ha llevado a investigadores de tres países (España, Portugal y Francia) a realizar un estudio para comprender como se comporta la especie en aguas de la Península Ibérica. Sus conclusiones son que el caladero del Golfo de Vizcaya es más independiente y que el del Golfo de Cádiz se comporta de forma autónoma, explica a Industrias Pesqueras la investigadora Isabel Riveiro del IEO de Vigo.

Esta casuística lleva a los investigadores a proponer en su artículo que en el futuro la gestión de la sardina se realice separando los caladeros y no de forma conjunta como se realiza hasta la fecha. No obstante, Riveiro señala que aún no es el momento de tomar esta decisión. “Todavía no, estamos haciendo estudios genéticos para corroborarlo”, señala durante la entrevista.

El estudio tiene por nombre “Adult-mediated connectivity and spatial population structure of sardine in the Bay of Biscay and Iberian coast” y está firmado por Alexandra Silva, Susana Garrido, Leire Ibaibarriaga, Lionel Pawlowski, Isabel Riveiro, Vitor Marquesa, Fernando Ramos, Erwan Duhamel, Magdalena Iglesias, Philippe Bryère, Antoine Mangin, Leire Citores, Pablo Carrera y Andrés Uriartei; investigadores del IEO de Vigo, Baleares y Cádiz así como del Instituto Português do Mar e da Atmosfera, Marine and Environmental Sciences Centre de la Universidade de Lisboa, AZTI, IFREMER y ARGANS-FR.

En los tres países se realizan estudios sobre el stock de la sardina. En el caso del IEO, en las aguas gallegas y gaditanas, los portugueses de Cádiz al río Miño y los franceses en el Golfo de Vizcaya. “Tenemos estos datos desde el año 2000 y se hizo un trabajo de análisis de los datos de campañas de primavera del 2000 al 2016, viendo abundancia y edades en cada una de las zonas”, señala Riveiro. Lo que se hizo a continuación fue ver –hablando de ejemplares adultos– la conexión entre las zonas dentro del stock. “Dentro de esta población de sardina tenemos zonas de mayor reclutamiento, como el Norte de Portugal y el Golfo de Cádiz, la zona norte de Portugal es la que proporciona la mayor parte de las sardinas que aparecen después en el norte de Galicia y Cantábrico”, asegura Riveiro. Estas zonas tienen número de individuos pequeños “que no sustentaría la pesca que hay en esta zona”.

Respecto a este punto, la investigadora añade que “la zona norte de Galicia no es un área de reclutamiento importante, no tenemos reclutas que sobrevivan y sí existe migración de zonas al lado, principalmente el norte de Portugal, en la zona de Matosinhos, que envía sardinas hacia el norte de Galicia y Cantábrico”.

La principal conclusión del estudio es que “no son poblaciones aisladas”, aunque “sí parece que el stock del Golfo de Vizcaya tiene una relación más débil con la Península Ibérica”. De hecho, el estudio demuestra que no existe conexión entre los caladeros norte y sur. A todo esto habría que añadir el stock del Golfo de Cádiz “se comporta de forma autónomo”. Riveiro señala que toca “hacer más estudios” por si de cara al futuro “sería importante gestionarla de forma diferenciada”.

No obstante, la investigadora alerta de que esto puede cambiar “si el comportamiento de las poblaciones es diferente”. Si ya tienen espacio o comida suficiente “no tienen que emigrar”, sentencia Riveiro. “Cuando la población explota es como una abanico, se mueve del núcleo a fotos adyacentes: si de repente aumentase mucho podría haber más conexión con el Golfo de Vizcaya”, resume la investigadora.

Para los implicados en el estudio todavía es pronto para recomendar un nuevo modelo de gestión, ya que no solo hay saber “si vienen o van”. “Hay que saber qué pasa, cuánto se está moviendo, qué porcentaje se desplaza: nos interesa tener análisis hechos en diferentes momentos de la situación del stock”, incide Riveiro. Necesitamos además saber cuánto se está moviendo. “Seguiremos trabajando por si la gestión por zonas puede mejorar la gestión del stock”, relata la investigadora gallega.

UN MAL MOMENTO PARA LA SARDINA

La investigadora viguesa asegura que es “un momento muy malo” para la sardina y que las perspectivas de mejora por ahora son “inciertas”. “La población es bastante joven, antes había individuos con mayor diversidad de edades”, relata Riveiro. Concretamente, apunta a una mayor presencia de “hembras más adultas que ponen más huevas” frente ahora, donde el stock es “muy joven” y que depende de “la suerte que tenga en la reproducción” así como que las “condiciones ambientales le favorezcan la supervivencia”. La investigadora apela a esperar a las campañas científicas. En el estudio también se pudo constatar que las edades de los especímenes en el Cantábrico son mayores que Galicia.

Como ya sucedió en 2018, los investigadores pedirán cuota cero para la sardina dada la situación del stock, pero también entiende “que los gestores intenten tomar compromiso por la supervivencia de la especie y la flota”, aclara Riveiro. “Esperamos que en cualquier momento pueda venir un reclutamiento bueno, aunque desde el 2004 no tenemos ninguno”, concluye la investigadora.

Puedes descargar el estudio a continuación (en inglés).

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