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La especie podría reducirse o incluso desaparecer en el Mediterráneo, según una investigación

El atún rojo regresa a aguas británicas (y el cambio climático le impedirá marcharse)

IP - 10 de enero de 2019 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

Investigadores franceses y británicos han confirmado que el atún rojo ha vuelto a las aguas de Reino Unido y el Mar del Norte después de 40 años de ausencia. El motivo, un fenómeno climático descubierto hace poco más de una década denominado Oscilación Multidecadal del Atlántico (OMA). La temperatura del océano sufre una variación en sus temperaturas en un ciclo de entre 60 y 120 años y, actualmente, la zona norte del océano se acerca a su mayor pico de temperatura. Este fenómeno natural permite al túnido más valorado económicamente regresar a estas aguas. Pero los investigadores advierten que será otro fenómeno, el cambio climático, el que le ‘impedirá’ volver al sur cuando esta oscilación cambie de tendencia. La principal consecuencia: el número de ejemplares en el Mediterráneo descenderá drásticamente y podría llegar a desaparecer.

Esta investigación ha sido publicada el 2 de enero en la revista “Science Advances” y en ella participaron los franceses Robin Faillettaz y Grégory Beaugrand (Laboratoire d’Océanologie et de Géosciences de la Université Lille), Eric Goberville (Sorbonne Universités, MNHN, Université Pierre et Marie Curie) y el británico Richard R. Kirby (The Secchi Disk Foundation). Su título es “Atlantic Multidecadal Oscillations drive the basin-scale distribution of Atlantic bluefin tuna”.

La investigación muestra que la desaparición y reaparición del atún rojo en aguas europeas se puede explicar por la variabilidad hidroclimática debida a la Oscilación Multidecadal del Atlántico (OMA), una oscilación climática del hemisferio norte que aumenta la temperatura del mar en su fase positiva, como lo es ahora, pero que también la disminuye. Para llegar a su conclusión, los científicos examinaron el cambio en la abundancia y distribución del atún rojo en el Océano Atlántico durante los últimos 200 años. Combinaron dos enfoques de modelación, centrándose en la intensidad de las capturas a lo largo del tiempo y en la distribución de la concurrencia de los peces, es decir, cuándo se observó o capturó. “Sus resultados son inequívocos: la OMA es el principal impulsor que influye tanto en la abundancia como en la distribución del atún rojo”, afirma The Secchi Disk Foundation, sociedad que impulsa la conservación del entorno marino.

El investigador Robin Faillettaz explica que la OMA “afecta a los complejos procesos atmosféricos y oceanográficos en el hemisferio norte, incluida la fuerza y la dirección de las corrientes oceánicas, la sequía en la tierra e incluso la frecuencia e intensidad de los huracanes del Atlántico”. Aproximadamente cada 60 a 120 años, “la OMA cambia entre las fases positiva y negativa para crear un cambio la distribución del atún rojo del Atlántico”. Durante la fase cálida de la OMA, como desde mediados de la década de 1990, “el atún rojo se alimenta en el norte de Groenlandia, Islandia y Noruega, y casi desaparece del Atlántico central y sur”.

Durante la fase cálida anterior, a mediados del siglo XX, “el mar del Norte tenía una pesquería de atún rojo en Scarborough que rivalizaba con el Mediterráneo y el club de pesca deportiva Tunny”. Sin embargo, “durante una fase fría de la OMA, como la que ocurre entre 1963-1995, el atún rojo se mueve hacia el sur y se encuentra con mayor frecuencia en el Atlántico occidental, central e incluso meridional, con pocos peces capturados por encima de los 45 ° N”. Faillettaz afirma que el ejemplo más sorprendente del efecto de la OMA en el atún rojo “es el repentino colapso de la gran pesquería nórdica en 1963”. El colapso “coincide perfectamente” con el cambio más rápido conocido en la OMA, “que varía desde el más alto hasta su valor más bajo registrado en solo dos años”. Después de eso, el atún también desocupó el Mar del Norte y las condiciones siguieron siendo desfavorables para el atún rojo en el Atlántico norte hasta finales de la década de 1990, cuando comenzó a reaparecer alrededor del Reino Unido.

Los científicos esperan que el atún rojo continúe emigrando a las aguas del Reino Unido y del Mar del Norte cada año hasta que la OMA retroceda a una fase fría. Sin embargo, también destacan que el efecto adicional del calentamiento global en las temperaturas del mar hará que la respuesta futura del atún rojo a los cambios en la OMA sea incierta. Además del efecto de la OMA sobre dónde y cuándo se produce el atún rojo en el Atlántico, “el estudio también encontró que esta oscilación climática influye en su reclutamiento, es decir, cuántos atunes rojos juveniles crecen para convertirse en adultos”, señala la fundación científica.

Faillettaz señala que “cuando la temperatura del agua aumenta durante una OMA positiva, el atún rojo se mueve hacia el norte; sin embargo, las fases más positivas de la OMA también tienen un efecto perjudicial sobre el reclutamiento en el Mar Mediterráneo, que actualmente es el lugar de desove más importante”. Esto afectará a la abundancia de adultos con el paso de los años. “Si la OMA permanece en una fase altamente positiva durante varios años, es posible que encontremos más atún rojo en aguas británicas, pero la población en general podría estar disminuyendo”, alerta el investigador francés. Beaugrand advierte que, en consecuencia, “el calentamiento global superpuesto a la OMA probablemente alterará los patrones ya familiares que hemos visto en el atún rojo en los últimos cuatro siglos: el aumento de las temperaturas globales puede hacer que el atún rojo del Atlántico persista en la región nórdica y se contraiga, e incluso puede hacer que los peces desaparezcan del Mar Mediterráneo, que actualmente es la pesquería más importante”. Goberville también realiza otra observación importante, y es que “debido a que el atún rojo es tan notable, también es un indicador de los cambios actuales de la temperatura en nuestros mares que están ocurriendo en toda la cadena alimenticia marina, desde el plancton hasta los peces y las aves marinas”.

¿PROTECCIÓN O PESCA?

El investigador de The Secchi Disk Foundation, Richard R. Kirby, explica que “hemos demostrado por qué, cuándo y dónde se encuentra el atún rojo en el Atlántico Norte, y qué puede influir en su reclutamiento y abundancia, y esto es fundamental para comprender el manejo de un pez que está en peligro de extinción debido a la sobrepesca”. El científico señala que “el atún rojo ha sido sobreexplotado en gran medida durante el siglo XX, y el stock estuvo cerca de su nivel más bajo en 1990” un hecho que, a su juicio, “indica que los cambios recientes en la distribución son probablemente impulsados por el medio ambiente en lugar de deberse a la gestión de la pesca y la recuperación del stock”. Por ello, Kirby plantea un debate importante: ¿permitir su pesca o protegerlo?. “Ya sea comercial o recreativamente para la pesca deportiva, deberíamos considerar si sería mejor protegerlos haciendo de los mares del Reino Unido un espacio seguro para uno de los principales peces en peligro de extinción del océano”, resume Kirby.

El autor principal, Faillettaz, indica que los resultados “demuestran que los cambios locales en la abundancia del atún rojo del Atlántico pueden reflejar cambios a gran escala en la distribución de una especie que no están relacionados con las mejoras o el empeoramiento de la abundancia de una población”. En este contexto, “esperamos que nuestro estudio resalte la necesidad de considerar el medio ambiente al planificar la gestión sostenible de todas las especies de peces migratorias”.

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