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Brexit

Theresa May, primera ministra británica: "Estamos abandonando la Política Pesquera Común"

IP - 6 de marzo de 2018 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

“Estamos abandonando la Política Pesquera Común. El Reino Unido retomará el control sobre nuestras reglas de gestión pesquera nacional y el acceso a nuestras aguas. Pero, como parte de nuestra asociación económica, queremos continuar trabajando juntos para administrar las poblaciones compartidas de una manera sostenible y para acordar un acceso recíproco a las aguas y una asignación más justa de las oportunidades de pesca para la industria pesquera del Reino Unido. También queremos asegurar mercados abiertos para los productos de los demás”. Son las palabras de la primera ministra del Reino Unido en su discurso sobre el “brexit” relativas a la política de pesca. 

Desde la organización británica NFFO, se ha analizado el texto y resaltan “el amplio reconocimiento, a través del panorama político y mediático, de que la industria pesquera del Reino Unido se sacrificó en 1973, cuando el Reino Unido se unió al Mercado Común de la CE. La salida del Reino Unido de la UE brinda la oportunidad de revisar esa traición histórica y arreglar las cosas. Existe una circunscripción política grande e influyente en todo el Reino Unido que desea que esto se aborde como un asunto prioritario. El simbolismo es importante. Si las cosas no se pueden corregir en la pesca, ¿qué seguridad puede existir de que el resto de Brexit pueda ser un éxito?”. 

Además la organización recuerda que tras el ‘brexit’ y a partir de marzo de 2019, la pesca en el Reino Unido comenzará a operar bajo la Ley del Mar de las Naciones Unidas y no bajo los parámetros de la PPC pero reconoce que una “gestión sensata y efectiva de las poblaciones de peces compartidas requiere cooperación” pero recuerda que “el Gobierno ha dejado en claro que después de marzo de 2019, se sentará como un estado costero independiente en las negociaciones de los acuerdos internacionales de pesca, incluidos los de la UE”.

La organización británica sigue arrimando el ascua a su sardina y echa mano de la cifra del 4 a 1 relativa al valor del pescado capturado por las flotas de la UE en aguas del Reino Unido frente al valor del pescado capturado por los británicos en las aguas de la UE. “El ejemplo más extremo de falta de equidad en la asignación de cuotas es la participación del Reino Unido en el bacalao del Canal (9 %) en comparación con la participación de Francia (84 %)”, apunta. Y añade que esta relación “no es equilibrada. 

Posiciones de la UE y el Reino Unido

“Las posiciones iniciales de la UE y el Reino Unido antes de las negociaciones cruciales en un período de transición ahora se dibujan claramente, al menos en lo que se refiere a la pesca. El objetivo es completar esta parte de las negociaciones en marzo y utilizar el período entre finales de marzo y octubre para negociar la forma general de una futura relación económica a largo plazo entre el Reino Unido y la UE”, añade NFFO que reconoce que existe un “gran abismo entre las posiciones”. 

En este sentido reconoce que existe acuerdo sobre los principios generales de la gestión de la pesca, pero poco más. Y por supuesto, no quiere contemplar el posible periodo de transición que de aceptarse, significaría que el Reino Unido “habría arrojado la única posibilidad en una generación para abordar el giro equivocado tomado en 1973. Hubiera desperdiciado la oportunidad de ser y actuar como un estado costero independiente. Hubiera estado de acuerdo en unir al Reino Unido a una relación subordinada, mucho peor de la que tenemos actualmente. Hubiera desechado la baza que el Reino Unido tiene en la pesca”, apostilla.

En su discurso Theresa May recuerda que “los modelos existentes de asociación económica no cumplen la ambición que necesitamos o imponen restricciones insostenibles a nuestra democracia”. Por ejemplo, añade, “el modelo de Noruega, donde nos mantendríamos en el mercado único, significaría tener que implementar nueva legislación de la UE de forma automática y en su totalidad, y también significaría una libre circulación continua. Otros han sugerido que negociemos un acuerdo de libre comercio similar al que Canadá negoció recientemente con la UE, o el comercio en términos de la Organización Mundial del Comercio. Pero estas opciones significarían una reducción significativa en nuestro acceso a los mercados en comparación con lo que disfrutamos actualmente. Y esto sería significa controles aduaneros y regulatorios en la frontera que dañarían las cadenas de suministro integradas de las que dependen nuestras industrias y serían inconsistentes con los compromisos que tanto nosotros como la UE hemos tomado con respecto a Irlanda del Norte”.

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