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Acompañamos a una delegación europea al Sáhara Occidental días antes del fallo del Tribunal de Justicia de la UE sobre el acuerdo pesquero

Dakhla: el lugar y el momento

IP - 1 de marzo de 2018 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

A pocos días de que el Tribunal de Justicia de la UE se pronunciara sobre la legalidad del acuerdo UE-Marruecos, visitamos, de la mano de Cepesca, una de las áreas pesqueras más prósperas del Sáhara Occidental. Los sectores de Marruecos y Europa intentaban desmontar a pie de muelle los argumentos del abogado Melchior Whatelet en un clima de incertidumbre -otra vez- sobre el futuro de las relaciones entre las dos partes. No lo lograron. El fallo del Tribunal Superior, que da validez al acuerdo pero no a su aplicación en el Sáhara Occidental, supone un revés para los intereses del sector. La flota podrá seguir faenando, pero ¿qué pasará ante el futuro acuerdo? Este es el relato de ese viaje previo a la sentencia. 

Aterrizamos literalmente en el desierto. Lo hacemos a bordo de uno de los 7 vuelos semanales que conectan la más populosa de las ciudades del sur del Sáhara Occidental con las urbes vecinas de Agadir y Casablanca, situadas por encima de la línea de puntos imaginaria que divide el Reino de Marruecos del territorio no autónomo del Sáhara Occidental. Estamos en Dakhla, lo que los españoles denominaban “Villa Cisneros” en la época colonial; un destino turístico de moda para los amantes del surf y del kite-surf de todo el mundo -de hecho, el sector turístico ya se sitúa como la tercera actividad económica del área- y uno de los motores pesqueros de todo Marruecos. El Reino no ostenta su soberanía, pero sí administra estos territorios… y sus recursos. 

Podría decirse que el propio aeropuerto es uno de los elementos que nos ha traído hasta aquí. El sector pesquero regional, con el respaldo del europeo, quiere que una delegación de periodistas españoles veamos con nuestros propios ojos de qué manera la pesca es el motor económico y social de la región y cómo el acuerdo pesquero UE-Marruecos sí cumple sus objetivos en cuanto al fomento de la actividad pesquera; la dinamización social; las garantías ambientales; el desarrollo de infraestructuras y servicios; y el impulso de actividades científicas y tecnológicas dirigidas a garantizar la sostenibilidad de los recursos pesqueros “de uno de los caladeros más saludables y productivos del planeta”, indican los organizadores. La industria quiere demostrar que Marruecos sí invierte en el sur y que el dinero que llega de Europa está beneficiando a la población. En resumen, que la riqueza que genera la explotación de los recursos es motor de desarrollo regional. 

Que estemos en Dakhla no es casual. Como apunta un representante del sector marroquí, “es el lugar y es el momento”. Faltan apenas 13 días para que el Tribunal de Justicia de la UE falle la sentencia que dictaminará si el acuerdo pesquero con Marruecos es legal. 

UN DESIERTO LLENO DE PECES

La propia idea es una contradicción, pero podría decirse que estamos en un desierto lleno de peces. Las aguas que bañan este paisaje dunar son ricas en pesca, pelágica principalmente. También pulpo, con mayor valor comercial. Cifras ofrecidas por el Gobierno de Marruecos indican que en las 200 millas de “las provincias del sur” está al menos el 65 % del potencial pesquero del país. Las capturas en la región han experimentado un fuerte incremento en los diez años. De 188.000 toneladas en 2008 a 610.000 el año pasado. Echando cuentas es un 224 % más. Más cifras oficiales: de esta región procede el 74 % de toda la producción pesquera de Marruecos en volumen, que representa el 34 % del valor total. Unos 2.500 millones de dirhams, que en euros superan los 220 millones, en 2017. En una población de 106.000 personas, la pesca emplea de manera directa e indirecta a 40.000 personas en la región y son más de 60 empresas las que conforman el conglomerado de actividad alrededor de la pesca. Una cifra más para comprender el peso de la pesca en la zona: la industria pesquera supone el 70 % de la economía. 

El artículo al completo forma parte de los contenidos del número de marzo de IP. Sólo para suscriptores, aquí


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