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Apuesta por el marcaje de artes

FAO propone unas directrices voluntarias contra la pesca fantasma

IP - 12 de febrero de 2018 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Linkedin    

La FAO ha dado luz verde a un borrador de directrices voluntarias sobre el marcado de artes de pesca. Se trata de una decisión histórica, según el organismo, al dar “un importante paso para conseguir mares más limpios y una navegación más segura”. Y en términos ambientales, poner límites al desafío de la pesca “fantasma”. Otro factor a tener en cuenta es el de la seguridad. Estudios recientes en Corea del Sur advierten de cada vez más casos de hélices de barcos que se enredan en artes de pesca abandonadas. Alguno de estos incidentes ha provocado ya accidentes graves, como el de un barco de pasajeros que zozobró y en el que perdieron la vida 292 personas.

Se espera que estas directrices reciban el respaldo definitivo del Comité de Pesca de la FAO (COFI) que tiene previsto reunirse en julio de 2018. FAO estima que cada año terminan en nuestros océanos cerca de ocho millones de toneladas de basura plástica, de las cuales se calcula que un diez por ciento provienen del sector pesquero.

Las nuevas directrices -de carácter voluntario, recordemos- ayudarán a los países a desarrollar sistemas de marcaje de aparejos de pesca, de modo que puedan rastrearse hasta su propietario original. Para FAO es una garantía de que se podrían reducir los residuos marinos y sus efectos nocivos sobre el medio ambiente, las poblaciones de peces y la seguridad de la navegación. Además, también permitirá a las autoridades locales vigilar cómo se utilizan las artes de pesca en sus aguas y quién las está usando, convirtiéndose en una eficaz herramienta en la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (pesca INDNR).

La presencia de redes y otros aparejos de pesca responde a menudo a “circunstancias incontrolables”, considera FAO. Es el caso de tormentas o accidentes, o porque no hay instalaciones adecuadas en los puertos donde pueda entregarse este material. “Sin embargo, los buques dedicados a la pesca INDNR a veces abandonan sus artes de pesca con la esperanza de evitar ser detectados”, indica. Con el tiempo, las redes de pesca abandonadas en el océano pueden descomponerse en partículas más pequeños (<1 mm), que son difíciles de detectar a simple vista. Son, así, una fuente de microplásticos que pueden afectar a una amplia gama de organismos -incluidos peces pequeños y el plancton-, y causar graves daños toxicológicos no solo a la fauna marina sino también a las personas, si logran finalmente introducirse en la cadena alimentaria humana.

Más esfuerzos en el sector artesanal
Las directrices son de alcance mundial, pero los países reconocen que hacer que funcionen para la pesca en pequeña escala en los países en desarrollo requerirá “apoyo adicional”. Por ejemplo, los puertos en muchos países aún no cuentan con instalaciones para deshacerse de las artes de pesca. En otros casos, donde existen este tipo de instalaciones portuarias, no son gratuitas y los pescadores en pequeña escala no pueden permitirse usarlas.

Las tecnologías modernas -como boyas satélite o receptores GPS-, facilitan la detección de aparejos perdidos, pero estas soluciones pueden ser demasiado costosas para la mayoría de los pescadores artesanales. Las directrices dejan claro que el nivel de complejidad del marcado de las artes de pesca debe basarse en “las condiciones y necesidades locales. La FAO ya ha iniciado una serie de proyectos piloto para abordar esta cuestión”.

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