En ese sentido, los ministerios de Ambiente de Argentina, Brasil y Uruguay suscribieron la declaración de importancia para promover en sus respectivos países el desarrollo sostenible y las medidas que permitan generar mayor conocimiento en este espacio marino.  

La Cordillera Atlántica, que corta el océano Atlántico de norte a sur, es una formación geológica que tiene una gran influencia en la conectividad de los ecosistemas marinos profundos entre el Atlántico norte y el Atlántico sur y otros montes submarinos. Esta región tiene un alto grado de endemismo, la mayoría de sus especies no se producen en ningún otro medio y además ha sido objeto de crecientes impactos derivados de las actividades del hombre y de los efectos del cambio climático que, asociados a su fragilidad, aumentan su vulnerabilidad, explica el Ministerio argentino.