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“Proyecto para la creación de un centro de investigaciones pesqueras dependiente del consejo superior de investigaciones científicas”

Buenaventura Andreu - 21 de mayo de 2010

Con 28 años, Buenaventura Andreu Morera redacta el “Proyecto para la creación de un centro de investigaciones pesqueras dependiente del consejo superior de investigaciones científicas”, en el que realiza un retrato completo de las necesidades de la investigación marina en nuestro país. Su elaboración parte de la solicitud del entonces secretario general del CSIC, José María Albareda, de un informe para la creación de un organismo dedicado a la investigación marina en España. Andreu finaliza este proyecto en Vinaroz, el 14 de enero de 1949, unos dos años antes de hacerse cargo de la dirección de lo que actualmente es el Instituto de Investigaciones Marinas en Vigo. En él se recogen algunas reflexiones que, a pesar de los casi 60 años que nos separan de su redacción, siguen manteniendo su vigencia y actualidad. Agotamiento de los recursos, pesca ilegal, aprovechamiento íntegro industrial de las capturas, recelos por parte de la industria sobre la relación con los investigadores… El panorama que se describe es el de finales de los 40, pero no resulta desconocido a los lectores actuales, una situación que debería hacernos reflexionar a todos.

Por las causas que fueren el resurgimiento científico nacional que se ha dejado sentir en todos los sectores de la industria no ha llegado de una manera positiva a incorporarse a las necesidades pesqueras españolas: Oceanógrafos o biólogos y armadores o pescadores caminan por rutas distintas, reinando el mayor escepticismo respecto a la utilidad del científico en la Industria Marítima o en la pesca.

Las repetidas crisis pesqueras, el agotamiento paulatino de los bancos de moluscos, la necesidad de un aprovechamiento industrial íntegro de la pesca, pero sobre todo las alarmantes crisis sardineras de estos últimos años, han hecho ver al armador la necesidad de que el biólogo tome parte técnica en las tareas de la pesca, seriamente amenazada por la pesca ilegítima, no respeto a las zonas vedadas para la reproducción o desconocimiento, en la mayoría de los casos, de las medidas que podrían contribuir, en cada región al incremento de las reiquezas marítimas naturales. Por ello es el armador quien pide técnicos en Biología desde sus revistas profesionales.

Visita a las obras del laboratorio de Vigo del IIP (hoy IIM) en 1972. En la foto: Gómez Larrañeta, Fernández, Andreu, Ynfiesta y el arquitecto Desiderio Pernas. Foto: IIMHace poco más de 50 años se fundó la primera Estación de Biología Marina en España. NO sabemos porqué fue Santander el lugar preferido. Creemos porqué fue Santander el lugar preferido. Creemos que se fundó a imagen de la Estación de Biología de Nápoles. Sus primeros estuidos se dirigieron a conocer la fauna litoral y costera y a organizar un museo marítimo que, sin duda, el más variado en especies de España. Pero en un principio parece ser que el personal científico vivía al margen de la pesca influído quizá por el puritanismo que entonces se le imprimía a la Ciencia.

Graells, comisionado por el Gobierno para hacer un informe de la riqueza costera de Galicia y Cantabria pública en 1869 la labor realizada a lo largo de todo el litoral citado. Labor extraordinaria. En este informe se puede apreciar la claridad con que percibió los problemas en nuestro litoral, que son los mismos de la actualidad pero mucho más agravados. Hemos de creer que tal informe no fue leído por las autoridades competentes.

Denuncia el abuso de la pesca ostrícola con destino a los parques franceses entonces decrépitos. Poco a poco nuestras rías fueron desmanteladas. La vitalidad de nuestros bancos naturales, antes pujantes quedaron extenuados y mientras los franceses, que antes tenían que importar nuestra ostra, repoblaban sus parques y creaban una industria ostrícola floreciente nuestros míseros marisqueadores vendían las ostras madres y hasta las crías en cuanto éstas eran aceptadas por los compradores franceses. Copiamos textualmente lo que dice Graells al hablar de las rías bajas gallegas: “Criaderos de ostras que dentro y fuera del Reino he oído celebrar muchas veces y hasta apellidarlos el granero de tal molusco en Europa: siendo esto cierto, porque a Galicia han venido a cargar de él (de ostras) multitud de bajeles extranjeros, y de allí han salido millones de (ostras) madres y semillas, para formar ostreras artificiales allende de nuestras fronteras pirenaicas”. Esto muestra bien a las claras la indolencia que siempre ha reinado respecto a los problemas pesqueros.

Han transcurrido 77 años y no se ha tomado ninguna medida para repoblar estos bancos naturales, ya que como dice Graells Galicia era el “granero” (ostrero) de Europa. El “hábitat” de las rías gallegas es el más adecuado para la cría de estos moluscos que con un poco de cuidado volverían a poblarlas.

El oceanógrafo español está cansado de escuchar que su ciencia es puro entretenimiento. ¿Para qué sirve eso? ¿Eso sirve para algo? –suele escuchar. Los escépticos sonríen cuando ven sumergir el termómetro o cuando el biólogo se dispone a hacer una pesca de plancton.

El oceanógrafo ha caminado sólo, aislado por la incomprensión de aquellos para quienes trabaja. Con escaso apoyo del Estado y ninguno de la Industria o de la iniciativa privada (como ocurre en otros países) se encierra en sus laboratorios y vive de espaldas al mar ocupándose de problemas biológicos y oceanográficos que, a veces, no son los más perentorios para la pesca.

Hemos convivido entre científicos que deseaban adquirir preparación oceanográfica. Muchos de ellos vieron en los Centros actuales una pequeña ayuda económica y magníficos medios de conseguir la preparación necesaria para una oposiciones.

En poco tiempo cinco naturalistas abandonaron las tareas oceanográficas pasando a otros organismos con mejores horizontes. De Química Oceanográfica pasó otro a cátedra de Universidad y de Física Oceanográfica pasaron dos más a otras actividades. En los últimos tres años 7 de los 8 citados especialistas o iniciados dejaron la Oceanografía en sus diversas secciones.

Si no se pone remedio el proceso continuará y la Biología Marina y pesca nunca contarán con buenos especialistas. Los mejores ganarán otras oposiciones y los que queden una vez asegurado el puesto buscarán tareas auxiliares que les permita una vida decorosa.

Para evitar este contínuo desplazamiento no queda otro curso que ofrecer al investigador, sobre todo al que nosotros necesitamos cuya labor no es de lucimiento sino gris y dura un desahogo económico que le permita vivir de su especialidad. Esta debe ser la primera medida para no caer en los mismos males que adolecen a los actuales oceanógrafos.

Es cierto que un aumento de sueldo, por grande que sea, no modificará los hábitos del investigador. Ni ello, por si solo, haría que la Ciencia oceanográfica tomase nuevos rumbos. No es fácil que un especialista fraguado modifique sus perspectivas a consecuencia de una mejora económica. Las verdaderas vocaciones se desarrollan aún en los medios más diversos.

Por ellos hay que poner todas las esperanzas en el fomento de vocaciones entre jóvenes universitarios al calor de un porvenir en que estén resueltos sus problemas económicos.

Triple misión del Centro de Investigaciones Pesqueras
1. Docente:
Formación de biólogos para los laboratorios y puertos pesqueros más importantes (Asesores de las Comandancias de marina en materia de pesca).
Formación de Profesorado para las Escuelas de Pesca.
2. De investigación.
3. De aplicación a la pesca.

La formación de especialistas en un laboratorio costero de los ya existentes o en uno de nueva creación que podría equiparse provisionalmente en el lugar más conveniente de la costa, es lo primero que deberá acometer el Centro de Investigaciones pesqueras. En este último caso habría que buscar un lugar próximo a un puerto de pesca, quizá en la misma lonja, en una habitación cedida por la Comandancia de Marina o el Ayuntamiento o, en último extremo, en un cuarto alquilado.

Deberá existir la mayor armonía con el Instituto Español de Oceanografía, pudiendo tomar parte el personal técnico del Centro de Investigaciones Pesqueras en las campañas que aquel organice o solicitar de aquel los barcos equipados al efecto para organizar las campañas biológico- oceanográficas que más puedan contribuir al beneficio de la pesca. Ambos organismos deberán marchar perfectamente unidos.

Año 1958. Buenaventura Andreu examinando al microscopio una preparación de ovocitos de sardina en fresco.El Centro de Investigaciones Pesqueras debería buscar en una persona de larga experiencia oceanográfica el asesoramiento necesario cuando se hayan de planear estudios de gran trascendencia, así como un cambio constante de impresiones sobre la marcha del nuevo Centro y sus investigaciones. Esta persona, tanto por el gran conocimiento de la Oceanografía, como por el dominio de la bibliografía necesaria para emprender una labor positiva además del renombre internacional es a nuestro juicio D. Francisco de P. Navarro, Subdirector del Instituto Español de Oceanografía.

El Centro de Investigaciones Pesqueras vivirá de cara al mar, compenetrado con los problemas pesqueros de mayor importancia, trabajando en colaboración con los armadores y pescadores más inteligentes y hasta, seguramente, con la protección  económica de los primeros, que no regatearán medios en cuanto vean la utilidad de los laboratorios de Investigaciones Pesqueras.

Para restablecer el equilibrio económico de nuestra riqueza pesquera, sobre todo la típicamente nacional, deberá acometerse los problemas de una manera eficaz, creando, si es necesario, un cuerpo especial que vele de una manera racional por la riqueza biológico-marina, de la misma manera que existen organismos que velan por la pesca fluvial y riqueza forestal y minera, sin que muchas veces aquella iguale en interés a la riqueza que la pesca supone para España.
La labor deberá iniciarse de una manera callada hasta tener el personal técnico necesario para los laboratorios que luego hayan de crearse.

Este período de formación profesional podrá durar de uno a dos años. Durante este tiempo los futuros técnicos colaborarán en las primeras investigaciones pesqueras que se concentrarán en el problema pesquero que más afecte a nuestra economía: En principio puede ser el estudio de las actuales crisis sardineras del Norte de España.
A este fin deberán estudiarse las condiciones del medio de las aguas vecinas a las nuestras (portuguesas y francesas) no afectadas por la crisis, al propio tiempo que se estudia la sardina béntica que pescan los arrastres en poca cantidad, a fin de saber si aquel pez por causas debidas a un cambio de medio se ha desplazado verticalmente. A este fin se seguirán los procedimientos utilizados en el Norte de Europa cuando las agudas crisis arenqueras.

LABOR DOCENTE DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES PESQUERAS
Además de la investigación aplicada a la pesca llevada a cabo en los laboratorios costeros, el Centro de Investigaciones Pesqueras perseguirá los siguientes fines:
- Formación de biólogos con destino a las Escuelas de Pesca. A pesar de la gran importancia que la Biología Marina aplicada a la pesca tiene para el patrón de pesca, aquella les es explicada por personas sin ninguna preparación científica ni comprender, muchas veces, aquello que leen en los textos.
Esta disciplina debería ser explicada por Licenciados en Ciencias Naturales previamente especializados en los laboratorios del Centro de Investigaciones Pesqueras, debiendo cubrirse aquellas plazas por oposición entre los más competentes o por méritos en la especialidad.
- Formación de biólogos con destino a los puertos de pesca que no dispongan de laboratorio y que por su importancia requieran un control científico. En estos puertos velaría por los procedimientos de pesca utilizados, implantación de zonas de veda para la reproducción de las especies así como, si fuera imprescindible, señalar vedas para la pesca. Cada región tiene que regirse de acuerdo a las condiciones biológico-económicas propias.
Estos biólogos serían, además, asesores del Comandante de Marina y coordinarían los intereses del Estado y de los Armadores teniendo en cuenta, sobre todo, los intereses de la pesca.
- Formación de investigadores: Esta deberá ser la primera medida a adoptar, pudiéndose llevar a cabo el próximo verano. (...) Estos especialistas deberán gozar de la independencia económica necesaria a fin de que no tengan otras ocupaciones que las del laboratorio. De esta manera los futuros especialistas no buscarán en estos Centros la formación necesaria que sirva de trampolín a otras actividades mejor retribuidas.
Aunque también deberá atenderse a la formación de personal técnico para la industria privada, de momento habrán de reservarse los especialistas para los laboratorios del Consejo. Para ello habrá que ofrecer a este personal ventajas económicas semejantes a las que ofrezca la industria privada.

CREACIÓN DE UNA CÁTEDRA DE BIOLOGÍA MARINA APLICADA A LA PESCA
Deberán estudiarse la conveniencia de la implantación de una cátedra de Biología Marina aplicada a la pesca. Deberá aplicarse a post-graduados pudiendo ser una de las asignaturas elegibles para el doctorado en Ciencias Naturales. En verano se organizarán cursillos especiales, si fuera necesario, en los laboratorios que el Consejo tenga instalados en la costa.

De esta manera podrá formarse un cuerpo técnico en estudios pesqueros y podrá atenderse con el debido cuidado la formación teórico práctica de futuros especialistas y de todas aquellas personas cuyas tareas oficiales se relacionen con la pesca.

La misión de esta Cátedra sería:
- Formar a los futuros investigadores en los conocimientos teórico-prácticos necesarios para su misión en la Pesca.
- Dar cursos especiales a los biólogos que puedan concurrir para tomar a su cargo la explicación de la Biología Marina en las Escuelas de Pesca.
- Formar biólogos para los puertos pesqueros que necesiten, por su importancia, un control científico.
Las lecciones serán explicadas de acuerdo a los últimos trabajos realizados en materia de Biología Marina, publicados en revistas internacionales y publicaciones pesqueras. En muchos casos se iniciará el estudio del tema con las sugestiones precisas que el alumno deberá ampliar en la bibliografía que se le dé y la que busque por su cuenta. Estos trabajos bibliográficos pasarán al archivo de la cátedra y de esta manera en poco tiempo se reunirá todo el material de mayor interés científico.

En cada caso se orientará al alumno en el campo práctico, con vistas a la labor que habrá de realizar en el mar. (…)

CREACIÓN DE LABORATORIOS DE INVESTIGACIONES
Los primeros estudios deberán iniciarse en laboratorios provisionales o ya existentes. Sólo más tarde podrán señalarse los que habrán de permanecer definitivamente no sin antes hacer un detenido estudio biológico de la zona que por su importancia pesquera requiera los auxilios del técnico. Deberá tenerse en cuenta la posible ayuda económica de armadores, autoridades locales o provinciales para la construcción y sostenimiento de dichos laboratorios, siendo preferible su instalación, en igualdad de condiciones biológicas, en aquel lugar en que se pueda contar con las ayudas citadas.

Para el Atlántico estimamos que debería estudiarse el emplazamiento de cinco laboratorios que en orden de importancia son:
1. Vigo: Definitivo si los residuos industriales que vierten en la ría así lo permiten. Desde él se controlarán las Rías Bajas, con instalación en alguna de ellas de casetas-laboratorio provisionales, junto a los parques de cultivo que se instalan.
2. Coruña (Rías Altas): Su instalación, de momento será provisional. En dicha ciudad la Dirección General de pesca tiene instalado un moderno laboratorio para investigaciones marinas. Actualmente dispone de él la Comandancia de Marina pero no hay ningún biólogo a su cargo. Con el permiso correspondiente, el Consejo Superior podría utilizarlo.
3. Cádiz: Isla Cristina interesa por ser el 2º puerto para la sardina, después de Vigo. Además en los esteros podría instalarse un parque de piscicultura.
4. Pasajes: Por ser el 2º puerto pesquero de España. Muchos años se disputa con Vigo la primacía.
5. Canarias: El Cabildo de Santa Cruz de Tenerife ha proyectado la construcción de un soberbio edificio destinado a Oceanografía en cuanto a dirección técnica se refiere. El Consejo Superior conseguiría fácilmente los laboratorios necesarios en el mismo edificio.
Para el Mediterráneo: La zona pesquera más importante es la de Levante, a ambos lados del delta del Ebro y plataforma costera de las Islas Columbretes. Pero esta zona está controlada biológicamente por un laboratorio particular con el que sería provechoso mantener intercambio de investigaciones para unos y otros.

El laboratorio de Blanes haría posible mantener el control de toda la costa mediterránea española. En él podría estudiarse la biología de la sardina mediterránea meridional con sus áreas de puesta, etc. Y podrían abarcarse los problemas pesqueros del Golfo de Rosas. Blanes podría utilizarse para organizar en verano cursos de Biología marina para universitarios que después de conocida su vocación podrían ampliar sus estudios en otros laboratorios atlánticos. Blanes podría ser un "semillero" de futuros especialistas.

Labor a realizar por los laboratorios de investigaciones pesqueras
1. Estudio de la biología de la sardina y causas de las crisis actuales (Vigo, La Coruña, Cádiz, Blanes y el lugar más conveniente de la costa portuguesa de manera provisional)
2. Repoblación ostrícola de las rías bajas y altas (Vigo y la Coruña). La ostra portuguesa en Cádiz. Moluscocultura.
3. Fijación del ciclo sexual y época de desove en moluscos y peces de interés industrial (Vigo, La Coruña, Cádiz, Blanes, Canarias)
4. Variaciones cuantitativas y estacionales del plancton y su repercusión en la pesca (todos los laboratorios).
5. Explotación industrial (posibilidades) de las algas marinas (laboratorios del Atlántico)
6. Piscicultura (esteros de Cádiz)

Los primeros estudios deberán efectuarse en las rías bajas gallegas ampliando sus actividades hasta La Coruña en el laboratorio que podría solicitarse de la Dirección General de Pesca. (…)

 

Buenaventura Andreu

Buenaventura Andreu Morera, habitual colaborador de Industrias Pesqueras, es un buen ejemplo de los investigadores cuya labor durante el pasado siglo contribuyó a dibujar el actual mapa de las ciencias marinas en España. Además de sus labores científicas –buena parte de sus investigaciones se centraron en dos especies, sardina y mejillón, de elevado interés para la industria gallega- la participación de Andreu resultó definitiva para definir el actual esquema de los centros de investigación marina dependientes del CSIC.

Tras su paso por diversos laboratorios costeros en su etapa de formación y sus primeros años de investigación, (Baleares, Santander, Vigo, Vinaroz, Castellón), Andreu llegó a Vigo en 1951 para asumir la dirección y poner en marcha el recién creado Laboratorio de Vigo del Instituto de Investigaciones Pesqueras. En esta ciudad permaneció 17 años, desarrollando buena parte de su labor investigadora en relación con las dos especies mencionadas anteriormente. A finales de 1967 sucede a Ramón Margalef en la dirección del Instituto de Investigaciones Pesqueras, por lo que se traslada a Barcelona. Al frente del Instituto continúa hasta 1979, año en el que se escinden los cuatro laboratorios que de él dependían (Barcelona, Vigo, Cádiz y Torre de la Sal en Castellón), siendo elegido primer director del centro de la Ciudad Condal, que pasa a denominarse Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona. Tras cuatro años al frente del ICM, mantiene su actividad investigadora hasta 1986, año en el que se retira y traslada su residencia hasta Albalate de Cinca, Huesca, en dónde fallece en el año 2001.