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Informe del WRI

El reto alimentario del año 2050

Ip - 11 de enero de 2019

Foto: Lance Anderson/UnsplashLos productos pesqueros proporcionan solo pequeños porcentajes del total de calorías y proteínas globales, pero contribuyen con el 17 por ciento de las proteínas de origen animal, y son particularmente importantes para más de 3000 millones de personas en países en desarrollo. Un nuevo informe elaborado por el World Resources Institute en colaboración con el Banco Mundial en colaboración con la ONU, el UNDP y las contribuciones técnicas del CIRAD y el INRAD, analiza cómo crear un futuro sostenible para la alimentación y propone soluciones para alimentar a casi 10 000 millones de personas en el año 2050. Entre ellas, los investigadores recogen la necesidad de incrementar el suministro de pescado, pero ¿cómo?

El informe proyecta un aumento del consumo de pescado en un 58 por ciento entre 2010 y 2050, en un contexto marcado por la estabilidad de las capturas desde mediados de los 90 por lo que recoge que seria necesario mejorar la gestión de las pesquerías silvestres y aumentar la productividad y el desempeño ambiental de la acuicultura. 

Así, para el análisis de la primera propuesta, mejorar la gestión pesquera, el informe se hace eco de las estadísticas de FAO y recoge la necesidad de frenar la sobrepesca, con soluciones que “son bien conocidas y documentadas”. Entre ellas, limitar las capturas, limitar el número de pescadores, protección de hábitas o establecimiento de vedas espacio-temporales. “Los desafíos para implementar estas soluciones son en gran medida políticos y sociales”, apunta. Las soluciones requieren mecanismos para persuadir a los pescadores para que apoyen las reducciones en los niveles de captura de peces como que se vean favorecidos con el, aumento de las posibilidades de pesca, con sistemas de gestión comunitaria de las poblaciones o eliminando los “subsidios perversos, estimados en 35 mil millones de dólares anuales”, apunta.

Sin embargo, el informe reconoce que reducir la pesca es complicado por lo que para su escenario del año 2050 establece una hipótesis de reducción de captura del 10 %. "Un escenario en el que las pesquerías se reconstruyan lo suficiente para mantener el nivel de captura de peces de 2010 en 2050 tendría poco efecto, pero suministraría 9 millones de toneladas adicionales y evitaría la necesidad de convertir 5 millones de hectáreas de tierra en zonas de acuicultura”.

Para el análisis de la propuesta de mejorar la productividad y el desempeño ambiental de la acuicultura, el informe reconoce que el crecimiento de la oferta mundial de pescado desde la década de 1990 proviene de la acuicultura que necesitaría más del doble entre 2010 y 2050 para satisfacer la demanda de peces proyectada.

La acuicultura es un medio relativamente eficiente para suministrar proteínas de origen animal, explica el informe que reconoce que aunque las eficiencias varían según el tipo de pescado y el método de producción, las demandas promedio de uso de la tierra están a la par con la producción de aves de corral e incluso pueden ser nulas para ciertas especies (por ejemplo, moluscos bivalvos). Además, apunta, las emisiones de gases de efecto invernadero de la acuicultura son similares a las de la producción avícola y porcina, y mucho menos que las de las carnes de rumiantes.

No obstante, la acuicultura presenta una serie de desafíos ambientales, que varían según el sistema de producción, como la conservación de los manglares, el uso de peces capturados en el medio silvestre, la alta demanda de agua dulce, la contaminación del agua y los efectos de los escapes. “Los estanques de acuicultura ocuparon un estimado de 19 Mha en 2010, mientras que otros 27 Mha se utilizaron para cultivar alimento para peces basado en cultivos. Las demandas totales de uso de la tierra casi se duplican en nuestra proyección de referencia de 2050”, explica el informe que reconoce que “la acuicultura debe ser más eficiente en el uso de la tierra, especialmente porque la tierra disponible está limitada en Asia, donde se produce casi el 90 por ciento de la producción acuícola. Será necesario cambiar a estanques más profundos con recirculación de agua para aumentar la producción y limitar la expansión de la tierra”.

Por otro lado, reconoce que existen posibilidades de ampliar hacia aguas más lejanas y la existencia de alternativas prometedoras como alimento base a partir de microalgas y de levaduras genéticamente modificadas o semillas oleaginosas producidas para producir los ácidos grasos omega-3 que caracterizan el aceite de pescado silvestre.